sábado, 17 de agosto de 2019

“Aquellas fiestas de mi barrio”

“Aquellas fiestas de mi barrio”
Sabrá que crecí en un “barrio muy particular, donde se lava y se plancha como en los demás...” No, eso es parte de una canción, que las niñas de mi barrio cantaban a todo pulmón.

Pero si, viví con intensidad una niñez, llena de felicidad y una adolescencia, con la demencia del amor...En aquel barrio de casitas iguales, donde toda una generación fuimos creciendo, pasamos de los juegos infantiles y los pantaloncitos cortos, a los cortes de cabello de moda, un día nos surgió el gusto por la música y por las chicas, que apenas ayer eran nuestra peor pesadilla.  Poco a poco las empezamos a ver, como esas flores qué hay que cuidar y de las que peligrosamente te podrías enamorar.

En aquellos años, se pusieron de moda, los mentados repasos, que no eran más que fiestecitas de barrio, a lo largo y ancho de la Colonia, aquellas fiestecitas, donde el salón, era la sala vacía, con que alegría se conocían, los que algún día se profesarían amor...

Todo era improvisado, no habían tarjetas de invitación, pero todo mundo se daba por invitado y allí se miraba a los muchachos recorriendo las cuadras buscando un repaso.

Para las chicas, que un día de repente, pasaban de niña a mujer, ir a bailar muchas veces era más bien ir a mirar, pues su primer baile no se lo querían regalar a cualquiera y allí estaban los patojos insiste que insiste, aunque poco supieran bailar, con las ganas en los pies y un 21 en la billetera, aunque la mayoría de las veces recibían un revés.

Pero cuando el destino se confabulaba y la canción era la que se esperaba, salían a bailar, se estrenaban en esa bella ilusión, de sentir que estaba vacío el salón, para bailar aquella melodía, con el chico que les robaba el corazón.
Oxwell L’bu copyrights 2019

jueves, 8 de agosto de 2019

“Esa literatura infantil”
Por ser poco aplicado y un rebelde desaforado, para mi ir a la escuela, era un dolor de muela, pero si le agradecía, el haber aprendido a leer, porque esa habilidad, me habrio la puerta de otros mundos.

Ir al mercado, aparte de comer cucherias, era una legaría, cuando uno se encontraba, el puesto donde vendían y alquilaban, los llamados chistes o historietas, que uno leía y releía y nunca se aburría.

Era trasladarse a otros mundos, mundos de superhéroes, de aventuras y travesuras que alimentaban la imaginación y uno se llenaba de emoción y en sus juegos infantiles reconstruía lo que leía.

Creo que en esa generación, creció la imaginación en forma exponencial, por eso ha vivido la vida burbujeando, como agua mineral.
Oxwell L’bu copyrights 2019

domingo, 28 de julio de 2019

***Esos atardeceres en la Colonia***

***Esos atardeceres en la Colonia***
Celaje es el paisaje en la
eterna primavera...
Así son los atardeceres
en la Colonia, atardeceres
de patojos en las calles jugando,
de muchachos en las esquinas enamorando.

En esos jardines donde
las flores expelen sus aromas,
que inquietan a los ruiseñores
y los pone a levitar anhelando
sus amores.

Esos atardeceres en la Colonia,
esperando esos vientos
de inspiración...
Contando los minutos para
encontrarse con el destino.

Destino que tiene tierna
la mirada, el alma alborotada
y una inquieta sonrisa,
que hace al corazón latir
a toda prisa.

Esos paisajes extasiantes,
esos celajes que invita a
emprender el viaje,
sin itinerarios, ni equipaje,
porque esa belleza son pinceladas
de la mano de Dios, en este rinconcito,
cerca del cielo.
Oxwell L’bu copyrights 2019
Foto: Hecto García

miércoles, 17 de julio de 2019

“Cuando íbamos a Wimpy”

“Cuando íbamos a Wimpy”
Los ochentas, la década en que el mundo cambió, la tecnología se hacia prematuramente obsoleta y la vida dejó de ir en bicicleta y al parecer en un carro de carreras se subió.

Pero lo cierto es que los chicos de aquella generación, disfrutaron, no se si más que los de ahora, pues no estaban embobados con la tecnología y para conocer a otros y al mundo había que aventurarse por las calles.

En esos años en que se disfrutaban las cosas triviales y sencillas; quien no disfrutó una charla interminable en una mesa de Wimpy comprando bebidas y si se podía papas fritas al ajuston y llevando en el bolsón asignaturas pendientes, por completar y la carta de amor, que no te atrevías a dar.

Wimpy era un punto de reunión, yo no sé, si eran las mejores hamburguesas del mundo, pero sabían a amistad y tenían ese toque de complicidad, cuando se quería conquistar a una a la doncella más bellas del jardín de las eternas primaveras.
Oxwell L’bu copyrights 2019

martes, 9 de julio de 2019

“La tele que veíamos”

“La tele que veíamos”
Con tres canales de televisión, los programas que veíamos los esperábamos con emoción, en una televisión en blanco y negro y si habían medios, en un fabuloso panavision a colores de última generación.

Sin control remoto y aún así, la señora de la casa era capaz de bloquear los otros dos canales, hasta que terminara su novela y después era el turno de los patojos, para ver las caricaturas o alguna de las series,en moda en aquellos años, como: El zorro, Batman y Robin, Perdidos en el espacio entre otras.

Al caer la noche, el control del único televisor en casa, lo tenía el papá, quien buscaba alguna película e indiscutiblmente, uno de los primeros, telenoticieros en el pais, con un formato muy propio “Aquí el mundo” aquí se veía a Don Otto Fernando Soberanis, con una seriedad impecable, no solo al redactar las noticias, sino darle ese toque de seriedad y hasta de solemnidad. Quien iba a decir que era el mismo locutor que se escuchaba por las mañanas, por una de las emisoras, con ese toque jocoso y alegre, la verdad es que parecía una persona diferente.

De aquella camada de excelentes comentaristas, narradores y locutores que le pusieron ese toque de personalidad a la televisión de aquellos años, se recuerda a: Don Carlos de Triana, Carlos Gudiel, Chalo Fernández, Otto Fernando Soberanis, Abdon Rodríguez Zea, entre otros.
Oxwell L’bu copyrights 2019

martes, 2 de julio de 2019

“Cuando llegaba el circo a la Colonia”

“Cuando el circo llegaba a la Colonia”
Aquellas tardes de juegos eternos, de esperar las series de televisión y llenarse de emoción escuchando aquellas historias interminables a la luz del poste en las esquinas, se veían parcialmente interrumpidas, cuando llegaba el circo a la Colonia.

Era todo un espectáculo, el ver como en los campos donde estaban las planchas, se levantaba la carpa del circo y con ella la ilusión de ver a los payasos y sus ocurrencias, al elefante, a los leones y por supuesto, el globo de la muerte. Tanto el circo como la feria, solían llegar en los días, del aniversario de la misma, el 1ero. de Julio de cada año.

Desde las primeras horas de la tarde, el presentador del circo, anunciaba por los parlantes, colocados en la parte más alta de los postes que sostenía la carpa. -Avísale a tu papá, a tu mamá, al abuelo, a la abuela que con la risa se quita el dolor de muela, has tu tarea de la escuela y pídeles que te traigan al circo, el circo la alegría que todos querían, está aquí con tres funciones y mucho que ver, así como un espectáculo que no podas creer, el globo de la muerte...

Los patojos hacían puntos para que los llevaran al circo; ayudaban en la limpieza, se sacudían la pereza y hacían los mandados. El circo pasaba  a ser la mayor atracción, la mayoría procuraban un boleto y los que no podían, hacían la lucha por colarse, trepándose por las faldas de la carpa.
Oxwell L’bu copyrights 2019

lunes, 1 de julio de 2019

“Aquí crecimos y vivimos momentos inolvidables”

“Aquí crecimos y vivimos momentos inolvidables”
Yo no sé,  si por necesidad, por oportunidad o más bien por bendición, crecimos en este lugar, donde se ha quedado una buena parte de nuestras vidas...

Cuentan los primeros, en la primero, que en sus inicios, vivir en la colonia, no ofrecía muchas ventajas, ya que aquella península incrustada en ese mundo verde, parecía como aislada de la metrópoli y sus barrancos eran como una fortaleza, donde bien se pudo haber construido, una pequeña ciudad impenetrable. La falta de transporte público en sus inicios, lo distante de los lugares de comercio, entre otras cosas, supusieron verdaderos retos, para aquellos que fueron los primeros, en la primero.

Fueron ellos quienes abrieron brecha y se sobre pusieron a los obstáculos, no solo para darnos una casa, sino un hogar, fueron ellos quienes aceptaron el reto, para que nosotros creciéramos en aquel inmenso campo de recreo, donde fuimos tan felices.

Ahora que damos todo por sentado y quizás ya olvidamos todos esos retos, cabe preguntarnos, que hemos hecho nosotros, por ese terruño querido, que le hemos aportado.

Pues en verdad, recibimos mucho y quizás hemos dado muy poco a nada. Muchos ya no vivimos en la colonia, pero vivimos recordándole y añorándola, otros por el contrario, prefieren sentirse ajenos y hasta niegan haber crecido en este bello lugar, porque ahora son otras sus amistades y otro su nivel económico y social. Pero no es el nivel económico o social, el que da la felicidad, sino recordemos lo felices que fuimos allí... Allí se quedaron nuestras primeras sonrisas, nuestros mejores y verdaderos amigos, la niña aquella que nos robó el corazón y esa juventud que siempre sueña con volver. Allí nuestros padres nos abrieron las oportunidades que ellos no tuvieron, porque en verdad, en la Colonia se respiraba ese espíritu de superación y pasión por vivir.
Oxwell L’bu copyrights 2019

“En la cuadra”

***En La Cuadra***
Crecimos en una cuadra muy particular,
distinta pero igualita a las demas;
ella fue nuestro campo de recreo,
nuestra cancha de futbol, lugar encantador,
que fue testigo de esos años maravillosos,
a los que recurrentemente se quiere regresar.

Salir a la cuadra, era encontrarse con la alegría,
sentir vibrar el corazón de la emoción,
cuando contemplabas desde la esquina
a sus bellas flores, coquetas con sus faldas
escolares, caminando con la seriedad del caso,
pero al final regalandote una sonrisa.

En la cuadra, cada repaso era una gran celebración,
para entrar nadie requería de invitación;
En la cuadra, la quema  Judas era inolvidable,
pese a que el mentado testamento no era nada  amable y  cuando se iba la luz nadie corría a su casa,
cmo una avestruz,  porque aquello era la oportunidad,
para contar historias, chistes o cantar hasta llorar.

En la cuadra, era seguro toparse con la esperanza,
de aquellos muchachos que buscaban el superase
y encontraban la forma de aterrizar sus sueños...
También era posible toparse con algún poeta,
pues esa calle estaba llena inspiración.

En la cuadra, al llegar la navidad,
esta se vestía de fiesta con flequillos
colgando de techo a techo,
banquetas pintadas de cal
y ese aroma a ponche y tamal,
que es el aroma tradicional,
de la navidad.

En la cuadra, nunca nos faltó
con quien jugar o conversar...
Y al abrir el baúl los recuerdos
a más de uno de los patojos
uno se puede encontrar,
porque en la cuadra cualquiera
podía estar en nuestras fotografias,
porque éramos una gran familia.
Oxwell L’bu Copyright © 2016

miércoles, 26 de junio de 2019

“Y volví a mi escuela...”

“Y regresé a mi escuela...”
(Escuela Darío González)
Regrese a mi escuela, no sé si por nostálgico, porque deje asignaturas pendientes o porque quise comprarme un boleto al pasado...

Aquel suéter rojo con dos franjas verticales ya no me quedaba y no se si para mi abría un lugar en la banca, lo cierto es que quise volver allí, a mi escuela, donde la ortografía siempre fue un dolor de muela, quise regresar allí, donde conocí a Bandido, donde mi maestra se volvió inolvidable y dónde me sabía de memoria, en que banca cada uno de mis compañeros se sentaban con nombre y apellido.

Me sentí por un momento, aquel niño que, por un momento sintió, que su madre lo abandonó a su suerte(el primer día de clases) solo porque ella quería que yo creciera y aprendiera a volar con mis propias alas.

Volví a mi escuela y ahora pienso que pude haber sido mejor estudiante, sino me hubiera empeñado tantos en los recreos y en irme de capiusa. Lo cierto es que experimente una gran alegría, el verme de nuevo allí, con los fantasmas de mis nostalgia y de mis amigos, que son los que se hacen para toda la vida.
Oxwell L’bu copyrights 2019

martes, 25 de junio de 2019

***Las huellas de mi maestra***

***Las huellas de mi maestra***
(Una madre en el aula)
Esas huellas que deja
una maestra, son para
toda la vida
y a su enseñanza
jamás se le da despedida.

Ya que una maestra se
vuelve más que inolvidable,
por su trato honesto y amable,
que moldea la vida.

Ella es como un alfarero,
que mientras gira el
torno de la vida,
con sus manos y paciencia,
va moldeando el carácter
y la conciencia.

Y va dejando huellas
en el producto final,
que siempre se podrán
apreciar, pues hizo su labor,
con amor.

Porque ella es una madre
en el aula, madre que aconseja
e impulsa al alumno,
a enfrentar los desafíos del mundo.
Oxwell L’bu copyrights 2019

***Rosa Ortiz de Morales***

***Rosa Ortiz de Morales***
(Una maestra Inolvidable)

A mi maestra le adeudo,
esa infinita pasiencia,
con la que muchas veces,
mis reveldias disipó ...
Esa luz con que mi camino
iluminó y el amor y vocación
con que a más de una
generación formó.

Ella mujer de gran intelecto,
que hizo algo más transmitir
conocimientos, pues lo suyo
eran lecciones de vida...
Fue ella quien nos enseñó
que el adquirir conocimientos,
no es lo mismo que tener
sabiduría  y que la ignorancia
siempre sale cara.

Fue ella la que lucho
muchas batallas contra
la apatia y despertó
en sus alumnos ese
deseo por aprender. ..
Y como sabía mujer
nos mostró que
el miedo se impone,
más el respeto se gana.

Fue ella quién me vio tropezar,
una y otra vez con la ortografía,
con tacto mis errores me mostro,
más no por eso menosprecio,
mis primeros versos,
pues a capa y espada,
ella los defendió
y decía que eran poesía.

Ella Rosa Ortiz de Morales,
nuestra maestra inolvidable,
un ser humano más que formidable,
siempre nos dio ejemplo,
con ese espíritu indomable;
ella el faro de nuestro puerto,
el norte de la brujula,
pero sobre todo una mujer
llena de ternura y comprensión.
Oxwell L'Bu copyright 2015

lunes, 24 de junio de 2019

Esas cosas que hacían los patojos...

Esas cosas que hacían los patojos...
En aquellos años, uno no buscaba subir peldaños y menos si era a costa de perder amigos... Con suerte había un televisor en blanco y negro, en la sala de la casa, el cual se turnaba para poder ver lo que se quería, no había control remoto y ni falta hacia.

Por lo que los patojos, se gastaban en tiempo libre, jugando, retozando, aplanando calles o haciendo cada ocurrencia. No faltaban los avispados, que siempre le jugaban una broma a los descuidados. Y allí iban los patojos, entre la grama haciendo nudos, poniendo trampas casa bobos, en las cuales por olvido o descuido, algunas veces ellos mismo caían.

Nunca faltaba, quien anduviera correteando y en su descuido, uno de sus pies quedará atrapado y de bruces fuera a besar el suelo o como decían, otro más que muerde el pasto.
Oxwell L’bu copyrights 2019

miércoles, 12 de junio de 2019

“Quién como el lechero”
Quién como el lechero, no hay personaje a quien se le atribuyan más aventuras de alcoba como a el, no hay quien tenga tantos hijos y no los mantiene.

Muy temprano se veía salir a los papás a trabajar, las señoras en camisón los salían a despedir y momentos después, el lechero aparecía, con aquellos botellones de vidrio transportando la leche para los patojos, que si habían con qué, la combinaban con cereal.

Era el mismo ritual día a día, el lechero siempre feliz, hasta que caía sobre él, la callada sospecha, pues si el patojo recién nacido no se parecía al papá, indiscutiblemente la sospecha caía sobre el lechero y así no faltó quien creciera pensando en que su padre era el mentado lechero.

Con los años este típico personaje de los barrios desapareció y como los patojos cada vez son más altos, ahora la sospecha cae sobre los mormones.
Oxwell L’bu copyrights 2019

martes, 4 de junio de 2019

“Vuelvo allí”

“Vuelvo allí...”
Vuelvo allí, porque ese lugar fue más que mi barrio o mi colonia, es el lugar donde se escribió mi historia, ese que es recurrente en mi memoria...Vuelvo allí, porque allí encuentro a los amigos de infancia, esos que fueron cómplices de mis travesuras y más de una vez de alguna desventura.

Cómo pata de chucho, vuelvo a aplanar sus calles y veo que algunos árboles no me olvidaron. Escucho los suspiros de las doncellas en la calle amores, veo esas bellas flores, vestidas con falda de escolares y me invade, mi adolescencia con su demencia y por un momento me siento ese susodicho que por esas calles camino, buscando repasos, siguiéndole los pasos a esa niña de mirada fascinante.

Vuelvo allí y me llama la Virgen de mi niñez, vuelvo a llevarle flores, vuelvo de declararle mis amores en ese templo donde se revela de forma amorosa el Creador.

Vuelvo allí, a sus campos empolvados, donde jugamos hasta agotarnos soñando que éramos la estrella del fútbol del momento y si que fuimos felices, en el intento.

Vuelvo a caminar por sus calles y llegó a mi escuela, esa que ahora parece haber perdido más de una muela, porque el tiempo no perdona y se empeña en borrar los pasos de los niños de más de una generación.  Allí donde aprendí a leer y donde escribí mis primeros versos.

Vuelvo allí, a mi cuadra, a la casita bonita y me basta con cerrar los ojos, para volver a ver a mis amigos y escuchar sus risas y esa prisa por crecer. Escuchar las historias sin final al caer la tarde, los veo corriendo para ver la seria del Zorro en un televisor blanco y negro.

Vuelvo allí, porque allí conocí la alegría de las cosas sencillas, vuelvo allí porque allí me siento en mi hogar...
Oxwell L’bu copyrights 2019

jueves, 9 de mayo de 2019

“En el jardín de mis amores”

“En el jardín de mis amores***
En el jardín de mis amores, han surgido bellas flores, que han despertado una sonrisa, han hecho que el corazón lata a toda prisa y también se ha poblado de ausencias.

La pequeña casita, tenía un pequeño jardín en la entrada, que florecía cada alborada y su aroma a durazno, te daba la bienvenida.  Era mi madre la que escogía los rosales y las flores, con mi padre y mis hermanos las plantábamos,

En aquel ambiente con sus eternas primaveras, todo el año había flores, de diferentes tipos y colores. Las regábamos al caer la tarde, cuando los grillos empiezan a afinar sus violines y la luna se acaba de despertar, las cuidábamos, como que fueran niños y ellas en agradecimiento floreaban, como la aurora de la primavera.

Recuerdo con tanta alegría, cuando siendo niño, llegaba el día de la madres y yo soñaba, con poderle comprar, un arreglo de esos grandes, que parecen de fantasía a mi mamá, pero mi presupuesto siempre se quedaba pequeño...

Así que ese día, me levantaba muy de madrugada, para cortar de nuestro jardín, las rosas más bellas, las cortaba  con cuidado, no sin antes pedirle permiso a los rosales, luego las arreglaba y colocaba en un frasco de esos, donde venía el café, le ponía agua y le agregaba un poco de azúcar, porque mi abuelita, siempre decía, que las flores duraban más tiempo con ese toque de dulzura. Luego tocaba su puerta y se las entregaba, junto a una pequeña tarjeta, pintada con colores donde escribía mis versos de niño. Mi madre fingía no saber la procedencia de las flores, ella me abrazaba, luego me decía: -Vamos a curarte esas heridas...

Era de ese jardín, donde tomaba las flores, que le llevaba a la Virgen de mi niñez y más de una vez a una bella doncella. Hasta hoy ese jardín sigue floreciendo y también se sigue poblando de ausencias.  La vida nos ha llevado a otros caminos y donde estoy, evocando aquel jardín, siembro tulipanes, pero nunca los corto, porque ellos evocan su presencia.
Oxwell L’bu copyrights 2019

domingo, 5 de mayo de 2019

Padre Vidal: ***Un hombre de Dios***

***Un hombre de Dios***
Padre Vidal bueno como el pan,
una bendición de presencia,
un hombre dotado de infinita
paciencia...

Sembrador de esperanzas,
un sacerdote visionario,
administrador irreprochable,
de trato siempre amable.

Así es mi amigo “El viejo”
un alma tocada por Dios,
un ser humano excepcional,
que siempre tendió su mano.

El, es de esas personas,
que te llevan a creer en la
amistad sincera,
que llevan el amor de Dios
en la mirada.

Un verdadero discípulo
de Jesús, que ha dado
testimonio de esa luz
que guía y salva.

Ojalá hubieran más seres
humanos como él,
ojalá hubieran más sacerdotes
con su entrega,
porque hombres así,
hacen en esta vida,
una gran diferencia.

Para mi amigo
y mi pastor en la fe,
un fuerte abrazo
hasta Italia 🇮🇹
Oswaldo D’ Leon

sábado, 4 de mayo de 2019

“Los chicos de mi generación”

“Los chicos de mi generación”
Los muchachos caminaban por las calles, con una mochila llena de sueños, el alma libre y más de un ideal por realizar, utopías que volaban como luciérnagas en las noches bohemias, de reuniones informales en el poste de la esquina.

Corrían los ochentas, los patojos apenas iban dejando a un lado, los  pantaloncitos cortos y los juguetes con los que soñaron. Ahora que despertaban a la adolescencia, con su demencia y esa impaciencia, por crecer y querer ser,ese ser, que órbita en sus cabezas.

Década de cambios abruptos, donde la tecnología no espera, mientras los chicos desesperan por ganar su independencia. Época de música que marcó sus vidas, pues siempre que la escuchan, les parece que fue ayer... El tema recurrente donde siempre, aparece el nombre de una mujer, la billetera siempre vacía de dinero, pero repleta de veintiunos, que esperan la oportunidad, para canjearlos por un beso, aunque fuera de piquito y travieso.

Los chichos de mi generación, que creció entre gases lacrimógenos y protestas y ante nuevas propuestas a la vida. Generación de los Roller skates, de las bicicletas californianas, de los cassettes grabados con música de la radio, que se grababa esperando que al locutor se le fuera la orquesta y no hablara, ni pusiera la señal de la emisora.

Educados y con buenos modales, que les fueron inculcados en casa, a las buenas o al trancazo; respetuosos de sus mayores, pues ellos fueron sus mentores. Chicos que se la jugaron y apostaron por el amor, de una chica que les robó el corazón, así es mi generación.

Elocuentes y controversialies como “Bohemia Rapsodia” románticos y apasionados como “I want to known, what love is” es el soundtrack de una generación que toca el corazón.
Oxwell L’bu copyrights 2019

jueves, 2 de mayo de 2019

Por ahorrarnos unos centavos

“Por ahorrarnos unos centavos”
Ah aquellos años, cuando con una choca, sentías que tenías hasta para invitar y si te llegaba un quetzal, te sentías afortunado y con un poquito más, pensabas que eras rico...

Y esto no solo porque con poco, se podría comprar las chucherías que querías, sino porque para ser feliz, no necesitabas de mucho. La alegría estaba en compartir con los amigos, invitar a la novia a un helado y si te había ido mejor, ir al cine e ir a sextear.

Las cosas que uno hacía para ahorrarse unos centavos...Uno se colaba en la camioneta, en la puerta de atrás, con tal de ahorrarse los 5 centavos, luego los 10 que valía y esto para tener un poquito más, para una soda, unos tortrix, o para ajustar cuando uno iba a comprar los discos de 45 RPM que tenían la canción que uno quería y que rara vez la parte B tenía algo que nos gustara.

Otras veces, el colarse era parte de la eventura, aunque a veces el chofer, te mentaba la progenitora y otras veces, paraba el bus y te iba a cobrar, entonces uno salía corriendo y esperaba otro bus, con la esperanza de tener más suerte.

Esas cosas uno las hacía, no eran por miseria o por maldad, sino porque era parte de las cosas que se hacían, para ahorrarse unos centavos.
Oxwell L’bu copyrights 2019

lunes, 22 de abril de 2019

“La Virgen de mi niñez”

“La Virgen de mi niñez”

En aquellos años, el templo recién construido (lo que hoy es el salón comunal de la colonia 1ero. De Julio en Guatemala) lucia desnudó, unas cuantas cortinas, una mesa para el altar y un Crucifijo al frente. Fue por esos días que padre Salvador Huguet, llevó una de las primeras imágenes religiosas a la parroquia, una imagen de la Virgen de Lourdes.

Era una bella imagen, con carita de azucena, reflejos dorados en su manto blanco, una mirada sublime y penetrante. Fue colocada en un pequeño altar improvisado, muy sencillo, al que desde el primer día, nunca le faltaron flores.

Desde muy niño, siempre me dijeron, que las imágenes, solo imágenes son, que no hacen milagros, pero hay que guardarles respeto por lo que representan y me recalcaban que no son lo que representan. Y con respecto a la Virgen María, que ella es la madre de Jesús y cómo tal merece nuestro cariño y respeto, pero hay que ir siempre primero a Dios y solo a Dios.

Pero cuando yo la miraba, era como un helado frente al sol, me derretía y mi corazón latía a toda prisa y aunque no sabía aún escribir, luego de un Ave María, le recitaba mis versos, es que frente a ella brotaban como rosas en un rosal, como el agua en un manantial. 

Cuando era un niño, vivía de ella fascinado y todos los días cortaba una flor del jardín, para demostrarle mi amor, al llegar a la iglesia, la ponía a sus pies y a prisa rezaba un Ave María y luego le decía: Que no me gustaban las niñas, pero me gustaba ella y mi madre. Luego me iba a jugar con mis amigos, pensando en Ella.

Recuerdo el día de mi primera comunión, junto a mis dos hermanos, era un día más que especial, porque ese día que iba a tocar el cielo. Mi padre nos mandó a hacer a los tres trajes iguales, lo mismo que los zapatos (sólo Dios sabe el sacrificio que hizo), los tres íbamos, junto a otros niños, con mucha alegría. Ese día, sentía su mirada sobre mí, sentía como un fuego en mi corazón y lloraba de sentimiento y emoción, porque iba a recibir a Jesús Eucaristía. Y comprendí que la Virgen María esta presente en cada Eucaristía.  

Ella fue la Virgen de mi niñez y aunque nunca la deje al olvido, si la dejé de frecuentar y deje rezar. Pero la Madre que conoce a sus hijos, siempre sabe, que el pajarito, aunque vuele, vuelve al nido y ella siempre está con los brazos y el corazón dispuesto para recibirte y acompañarte en tu caminar.

Esta bella imagen, sigue de pie, en el actual templo de la parroquia Jesús Resucitado, ha sido testigo, de los inicios de la parroquia, de la vida y desarrollo de la comunidad, de la lucha que hizo el padre Antonio Mateo Trabadelo por construir el templo,  de un sin fin de primeras comuniones, de casamientos y también de esas misas en las que hemos despedido, a quienes se han ido. Ha sobrevivido un terremoto, vientos huracanados y temporales de tormentas incesantes. Ha visto ya a 5 párrocos en sus afanes y sus esfuerzos, los ha acompañado en su ministerio y su fe. Ha sido testigo del amor de una comunidad de fe, que persevera y espera en Jesús Resucitado.
Oxwell L’bu copyrights 2019

***A Jesús Resucitado***

***A Jesús Resucitado***
Oh Jesús Resucitado
en vos todo se ha reconciliado,
en vos todo se a renovado,
porque tu Resurrección
prueba que vos eres el enviado.

Porque el testimonió
de tus apóstoles y discípulos,
no es el de quien un cuerpo a robado,
sino de quién ha tenido un encuentro
con Jesús Resucitado.

Porque quién, orillado por la verdad,
da su vida defendiendo una mentira,
quién cambia su vida drásticamente,
sino ha sido porque ha tenido un
encuentro con el Resucitado.

De esto han dado testimonio tus apóstoles,
tus discípulos y todos tus santos,
así como aquel, que en el anonimato
de la multitud, mantiene prendida,
esa llama de esperanza en Cristo Jesús.

Oh mi señor Resucitado,
que te has quedado en la Eucaristía,
que es alimento de un Dios vivo,
no de un cadaver que enferma.

Permítenos ser testigos de tu amor,
no promotores de la fe,
permítenos dar testimonio
de tu Resurrección,
con valentía, amor y pasión.

Porque has Resucitado
y el sirio pascual se ha encendido
y en mi alma ha prendido,
una llama de esperanza.

Vos que estás todos los días
en nuestra vida presente;
vos que nos conoces desde antes
que estuviéramos en el vientre,
acompaña nuestro caminar
de peregrinos.

Oh mi Jesús Resucitado,
el Verbo encarnado,
la expresión más sublime
y certera del amor de Padre
y del poder del Espíritu Santo.

Que nuestro encuentro con vos,
ahuyente para siempre nuestros temores,
que tu dulce mirada se la luz en nuestro
camino y vos la certeza de nuestro destino.

Porque como dice tu apóstol Pablo:
“Vana sería nuestra fe,
si Jesús no hubiera Resucitado.”
Oxwell L’bu copyrights 2019

domingo, 21 de abril de 2019

El padre Salvador

“El padre Salvador”
(Padre Salvador Huguet)
Corrían los años setenta con sus agitaciones sociales, a las cuales la Colonia no era ajena. La llamada Teología de la liberación, se extendía en Latinoamérica y encontraba suelo fértil en países, que libraban conflictos internos.

Poco después del terremoto de 1976, llega el padre Salvador Huguet, sacerdote dominico, siendo el párroco el padre Antonio Mateo Trabadelo. El con su forma particular de ser, usaba una larga barba, el cabello largo y una guitarra al hombro, así se le veía por la calles de la colonia invitando a los jóvenes a las pláticas sobre biblia que el daba. Algunos lo llamaban “el cura jippie”  siempre con su sotana blanca y sus pantalones acampanados y su estola en tela típica. Era un sacerdote con visión modernista, que gustaba de usar en la misa, cantos de artistas populares como Roberto Carlos, Alberto Cortez, Luis Enrique Mejía Godoy entre otros. Pero el canto que nunca faltaba en sus misas era el de “La misa campesina”.

Su particular forma de ser, más de una vez lo llevó a tener desacuerdos con el padre Antonio, que era un tanto más conservador. Pero aún así, el padre Antonio le permitía algunas de sus iniciativas, pero siempre le pedía moderación.

Fue en estos años, que un día de repente, se vió en la calles de la Colonia, convoyes militares, con soldados haciendo registros en las casas. El padre Salvador era un sacerdote muy activo, organizaba retiros de niños y jóvenes. Fue el quien animó la formación del grupo de Renovación Carismática, con el visto bueno del padre Antonio. El junto a el predicador católicos Salvador Gómez, fueron quienes formaron aquella primera generación de carismáticos. Grupo que en su momento fue uno de los más grandes y florecientes en Guatemala.

Años antes el padre Salvador, cuando aún la Parroquia, no tenía un párroco nombrado, solía llegar a dar misas y confesiones y otros sacramentos, fue el quién, llevó la primera imagen que tuvo la parroquia, la de la virgen de Lourdes. El padre Salvador camino por nuestras calles, a veces cantando, otras compartiendo la palabra de Dios por espacio de dos años.  El padre Salvador, luego de la parroquia, fue trasladado a la parroquia a la parroquia de la Virgen del Perpetuo Socorro, dónde fundó el movimiento”un camino mejor” y aunque fue corto su tiempo en la Parroquia, dejo un despertar en la fe de los niños y jóvenes de aquel tiempo.
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Foto: Luis Alfredo Chavez​​

sábado, 20 de abril de 2019

Elaboración de alfombras de aserrin

“El arte de hacer alfombras”
(De sábado de gloría a Domingo de Resurrección)
Nos dice San Pablo que:”En balde seria nuestra fe, si Jesús no hubiera Resucitado” Y siendo Jesús Resucitado el patrón de la Colonia, ese día es de celebración y alegría, no solo en la Colonia, sino en toda la cristiandad.

El domingo de Resurrección, de la parroquia sale desde las primeras horas de la mañana, la imagen de Jesús Resucitado, para la cual a lo largo y ancho de la Colonia, se suelen elaborar las hermosas alfombras de aserrín y flores y se adorna el frente de las casas, con moñas y flores blancas y amarillas.

Pero la elaboración de las mismas es un arte, que requiere planificación, administración de recursos materiales y humanos y la coordinación en muchos aspectos, así como la logística en su elaboración.

En aquellos años, todas las comunidades y grupos de cristianos comprometidos, trabajaban en las mismas. Pero dicho trabajo inicia meses antes. Primeramente requiere de recursos monetarios, para poder comprar los materiales, pues el trabajo en su elaboración es voluntario. Así que se realizaban varias actividades para con el fin de recaudar dichos recursos, recursos de casi siempre eran insuficientes por lo que se resulta aportando.

Luego de esto viene la compra de los materiales, el aserrín, las añelinas para teñir el mismo, flores, madera y cartón para la elaboración de los moldes.

En la plantación, cada comunidad tenía asignado un sector y era función del coordinador seleccionar el área específica donde la misma se realizaría. Se media el ares a cubrir y se calculaban los materiales. Se hacía un plano donde se especificaba el diseño y mensaje que llevaría la alfombra, los colores y decoraciones, se realizaban los moldes, así como el teñido del aserrín en diferentes colores. En esos días se miraba a los patojos y jóvenes con las manos teñidas en varios colores y no pocas veces hasta la ropa.

Las alfombras se solían realizar, luego que finalizaba la vigilia Pascual. Todos se retiraban a sus sectores y ponían las manos en acción. Las calles principales se serraban, lo cual se coordinaba con la policía y las compañías de transporte público, a fin de que tuvieran rutas alternas.

Como las alfombras se realizaban, durante la noche, se iluminaba el área, a fin de tener visibilidad, se demarcaba el area, siguiendo el plano y se asignaban  las diferentes sub áreas, para que cada quien supiera que colores y diseño llevaba el área  que elaboraría.

Primero se ponía la base, la cual buscaba aplanar el terreno y dar el color base y  se realizaban los trazos  general del diseño. En esos años había en la colonia estudiantes de ingeniería, arquitectura, diseño, administración etc que ponían sus habilidades al servicio y muchas veces se involucraban jóvenes y niños del área, así como personas que pasaban.

Aquella noche era una noche de alegría y celebración donde a nadie le importaba el desvelarse, aún a aquellos que recién venían del puerto y otros lugares vacacionales del país.

Hacer una alfombre en síntesis, es unir voluntades y talentos, es planificación y acción y es permitir que salga ese artista que todos tenemos, para honrar al Creador, pero sobre todo poner amor en lo que hacemos.

***Alfombras que son Manifestación***
De aserrín de colores, colmadas de flores,
así son las alfombras que acompaña al
Redentor desde su pasión hasta su resurrección.

Son como una extensión de este jardín perpetuo
donde la mano de Dios ha cultivado sus campos,
montañas y ha bebido de sus aguas…

En ellas se mesclan en perfecta conjunción el arte
y la devoción, la fe con la tradición pues son una
manifestación de ese amor que se lleva en el corazón.

Son manos que expelen arte y entrega las que las diseñan,
en Antigua Guatemala la Jerusalén del nuevo mundo,
en ciudad de Guatemala la capital de la fe y la devoción,
en Xela la tierra donde nació la fe de la abuela,
y hasta el último rincón de esta tierra…

Alguien pregunta: ¿Cómo puede ser que tantas personas
junten sus voluntades y trabajen con un mismo corazón?
¿Cómo puede ser que el arte y la devoción encuentren en
esta expresión esa comunión que se vuelve la oración
de esta tierra?

La voz del silencio responde:
Solo quien la ha vivido puede explicar esa experiencia
mística y espiritual de la presencia de Dios en las calles
de Guatemala caminando sobre las alfombras de aserrín
y de flores, experimentando el aroma del corozo en medio
de nubes de incienso…

Porque la fe trasciende la emoción, retumba en el corazón
y nos viste de penitentes para salir a evangelizar y a mostrar que
la fe, la devoción y el amor se viven en esta tierra a flor de piel.
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jueves, 18 de abril de 2019

“Visita a los 7 sagrarios”

“La visita a los 7 sagrarios”
Semana Santa en la colonia, siempre tuvo ese aire de solemnidad y conmemoración, así como la principal ocasión, para unirnos en oración.

El jueves santo no era la excepción, pues desde las 6 de las tarde en que doblaban las campanas, se miraba a muchos caminando, desde los diferentes sectores de la Colonia, hacia la parroquia Jesús Resucitado. Era el día en que se conmemora,el establecimiento de la Eucaristía. Luego de escuchar misa y de participar en el lavado de los pies, así como la bendición de los óleos,  muchos de la parroquia, como comunidad participaban de la visita a los 7 sagrarios o iglesias, comenzando por el de la parroquia.

El grupo de renovación carismática “Jesús Resucitado” o JR se hacía cargo de dicha actividad, se contrataban buses para la ida y el regresó, se organizaban los rezos, lecturas y meditaciones respectivas en cada altar.

La tradición de visitar los 7 sagrarios, es iniciada en aroma, por San Felipe y es en esencia una peregrinación en la que se conmemora y recuerda, el recorrido que hizo Jesús en su camino al Gólgota, de la siguiente manera:
1. Del huerto de los Olivos a casa de Anás.
2. De casa de Anás a la de Caifás
3. De casa de Caifás a Pilato
4. De Pilato a Herodes
5. De Herodes a Pilato
6.De Pilato al Enlosado
7. Del Enlosado al Gólgota.

En cada uno de los sagrarios, se hacía la lectura pertinente, se hacía una meditación y un momento de oración y al salir de una iglesia a otra se iban entonando cantos de penitencia.

Los templos que se solían visitar, eran los siguientes:
1. Iglesia Jesús Resucitado(La parroquia de la colonia)
2. Parroquia de Jesús de las Misericordias
3. La iglesia de San Agustín de Nipona
4. Iglesia de Santa Clara
5. El templo histórico de San Francisco
6. La basílica menor de Nuestra Señora del Rosario
7.  La Catedral Metropolitana.

El recorrido se hacía con gran fervor y entrega, se admiraba la belleza con que cada sagrario había sido elaborado y se vivía ese ambiente de Semana Santa en la capita, luego ya de madrugada se volvía en los buses a la Colonia, con el Corazón contrito y un deseo en el alma de renovar la fe en Jesús Resucitado.
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martes, 9 de abril de 2019

Padre Vidal Traina

“Padre Vidal Traina”
(El obrero de Dios)
“Por sus frutos los conoceréis” Mateo 7-16
El padre Vidal Traina, procedente de Italia, de una familia acomodada, sacerdote diocesano, que al poco tiempo de ordenarse, decide venir al nuevo continente, donde el inequívocamente, sabía que estaba su misión.

A la colonia 1ero. de Julio, llega en un mes de mayo de 1991, luego que el Padre Antonio Trabadelo fuera jubilado por la orden dominica.  El padre Vidal era un sacerdote de carácter pasible, humilde y servidor, pero con una gran capacidad administrativa, fue durante su gestión que la lglesia fue terminada, se construyó también el colegio parroquial y un área de retiros. Pero más que terminar de construir un templo, al igual que su predecesor, él quería construir una comunidad, donde la caridad, el servicio y el amor sobreabundaran, porque como el decía; “Donde hay amor, nunca falta Dios”.

Su sentido de misión y servicio, lo llevó a varios lugares del país a servir y socorrer a las comunidades más necesitadas. En 1975 junto a las hermanas del Sagrado Corazón, realizó varias obras sociales, entre ellas la construcción y  puesta en funcionamiento del dispensario San José en la colonia La Reinita zona 6. A principios de los ochentas llegan a Guatemala las hermanas de la caridad de la Madre Teresa de Calcuta y el padre Vidal funda con ellas varias de las primeras obras sociales en el pais, como el centro de atención para personas de la tercera edad en la colonia la Floridad zona 19, así como la atención  a presos en Pavon. En La Ciudad de Esquipulas también realiza obra en los años 90’s. Al igual que en Baja Verapaz donde fue cofundador de la hacienda “La Esperanza” un centro de rehabilitación para personas afectadas por el consumo de drogas y alcohol. En San Miguel Petapa junto a la comunidad construyó la iglesia del sagrado Corazón de Jesús y en noviembre del 2015 esta comunidad le rindió homenaje. Son tantas las obras en las que se involucró, pero no era un activista, era un hombre espiritual, con las manos sobre el arado.

Recuerdo que siempre se hacía tiempo, para atender a las personas, que cuando alguien llevaba una ofrenda le pedía que lo depositara en el lugar destinado, pues reunía de tocar el dinero, abrazaba a la gente y la invitaba a hacerse parte de la parroquia. Siempre andaba con el mismo traje y zapatos ya desgastados y pese a su estatura, el nunca miraba a nadie por encima, el se inclinaba para escuchar.

A manera de anécdota, yo pase vario tiempo invitándolo a cenar a la casa y siempre me decía que si, pero no cuando. Hasta que un día, me dijo: -Viejo, cuando quiere que llegue, deme la dirección. Lo esperamos a que llegará un día sábado y nos dejo plantados.  Llegó a la casa el día lunes, llamo a la puerta y para mi sorpresa era él, yo le dije: Padre lo esperamos el sábado. El replicó: Lo se viejo, pero es que yo quería compartir con ustedes lo que comen día a día, porque es la compañía lo que hace lo que se sirve a la mesa especial.

Lo veía en la colonia, pasar de un lado a otro en su carro Fiat de 76, el carro era pequeño para su estatura, pero eso a él no le importaba. En las misas de domingo, pese a ser un gran orador, no por lo que decía, sino como lo decía. Evitaba en lo posible ser el quien daba la homilia, solía invitar a otro sacerdote y él, se paraba en la parte de atrás del templo, yo le preguntaba, el porqué, el respondía: Que porque siempre atrás estaban los más necesitados, los que se sentían inmerecedores y es a esos a los que vino Cristo.

El padre Vidal estuvo como párroco en la parroquia de 1991 a 1996, una de las últimas cosas que conmigo compartió, fue que había caminado junto a Madre Teresa de Calcuta, durante su visita a Guatemala en julio de 1982 y me dijo: Viejo, usted no sabe cómo se estremece el alma al caminar junto a un santo, yo le repliqué: -Padre yo lo sé, cuando camino junto a usted.
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Foto: Héctor Alonso Luna Martínez

domingo, 7 de abril de 2019

Cuando éramos acólitos

“Cuando éramos acólitos”
Ese día de la primera comunión, el corazón del niño queda prendido y enamorado de Jesús Sacramentado...

Corrían los años setentas,el padre Antonio llega al lacolonial, prestado por su congregación a la parroquia, por unos meses, que se transformaron en años, porque en este lugar, encontró la misión, que le daba soporte a su vocación,

El quería que todos los niños, que el veía retozando y jugando, en ese inmenso campo de recreo, que era la colonia, hicieran su primera comunión y fueran parte integral de la parroquia, para lo cual el mismo preparó un grupo de catequistas.

Las primeras generaciones, recién empezaban su vida escolar, en las dos escuelitas que tenía la colonia, la Darío González y la escuela 1ro. de Julio. El padre se dio a la tarea de visitar las escuelas, con el propósito de exhortar a los niños para que asistieran a las clases de catecismo.Luego de la respectiva preparación, aquellos primeros niños hicieron la primera comunión, en un mes de mayo serca de la festividad, de la virgen de Fátima.

Fue un joven por demás, entusiasta, Carlos González , hijo de una de las damas más entusiastas y comprometidas con la parroquia, doña Zoila de González. Así fue como bajo la guía del padre Antonio, Carlos formó a los primeros acólitos, los cuales daban soporte en las diferentes misas y actividades de la parroquia. Aquella primera indumentaria fue proporcionada y costeada en su totalidad por el mismo padre Antonio.

Aquel primer grupo de acólitos, fue conformado por un total de quince niños, entre quienes recuerdo a Max y Mynor Fernández , su servidor y mis dos hermanos. Ensayábamos nuestra participación en la misa, resabamos El Rosario, compartíamos y también jugábamos y hacíamos nuestras travesuras y alguna vez por curiosidad nos empinamos la botella del vino que se usaba para la consagración de la eucaristía.

Fueron aquellos primeros acólitos, quienes en una improvisada prosecion ( pues hicimos aquella anda desarmando una mesa, le pusimos una manta bonita y algunas flores y aseguramos la imagen en la base) sacamos por primera vez la imagen de Jesús Resucitado en procesión alrededor del templo, aquel domingo de resurrección, mientras caminabamos entonamos aquel canto, que el padre Antonio implantó como el himno de la parroquia:
“La muerte donde
esta la muerte,
donde su victoria...

Resucitó, resucitó
aleluya, aleluya...

Es así como inició en la colonia aquella hermosa tradición
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sábado, 6 de abril de 2019

Esas cosas que hacía el padre Antonio

“Esas cosas que hacia el Padre Antonio”
Se le veía colgado de los ruleteros,  caminando a altas horas de la noche buscando una dirección para llevar la estrema unción a un enfermo o la sagrada comunión. Inclusive se le vio trabajando junto a los albañiles subido en un andamio durante la construcción de la iglesia.

Bien se podría escribir un libro, solo de anécdotas de esta santo varón, que vivió y se desvivió por esa obra que Dios le encomendó.  El padre nunca dudó en arremangarse la sotana y poner las manos en obra, en todo lo que era necesario, para llevar a cabo su misión. Nunca dudó en abrirle las puertas de su casa a los necesitados que reiteradas veces se instalaron en su morada.  Nunca tuvo vehículo alguno o posiciones, porque todo cuanto tenía en su haber, lo invertía en ese templo que el siempre soñó para la colonia.

Entre algunas de la anécdotas que vienen a mi memoria,  les puedo compartir las siguientes: fue por su iniciativa, que se formó el primer grupo de acólitos y el puso de su haber para mandar a confeccionar, la tradicional indumentaria. Fue por su iniciativa que hoy por las calles de la colonia, durante la cuaresma y Semana Santa se pasean esparciendo su bendición, dos de los cortejos procesionales más celebrados, como lo son, el cortejo prosecional de Jesús del Sacrificio y  el de Jesús Resucitado patrono de la colonia, que sale el domingo de resurrección.

Hoy ambas se celebran a lo grande, pero sus inicios, fueron de forma muy sencilla y modesta, pero contaron con la decidida entrega y entucismo del padre Antonio. Por ejemplo la primera anda, que se usó de para sacar en procesión a Jesús del Sacrificio, era un anda muy pesada, dado que la misma provenía de uno de los pasos de la iglesia del Calvario (Los cueles se llevan sobre ruedas) y al no contar, con una imagen de la virgen Dolorosa, se modificó una imagen existente de la Inmaculada. Para esas primeras procesiones el padre contó con la decidida participación del grupo Scouts 51, así como de los bomberos voluntarios, que ponían una de sus ambulancias al frente para ir anunciando con la sirenas el paso de la procesión , así como también por los grupos de cristianos comprometidos de la parroquia. Para la procesión de Jesús Resucitado la historia no era tan diferente, ante la falta de recursos, el padre Antonio literalmente hacía milagros para conseguirlos.

Hay tantas cosas que hizo el padre Antonio, que como lo repito podría escribirse un libro, estas son apenas las memorias de un niño, de un adolescente, en aquel entonces que tuvo la bendición de caminar junto a un santo,
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domingo, 17 de marzo de 2019

“Esas cosas que nos hicieron los días”

“Esa cosas que nos hicieron los días...”
En aquellos tiempo, nada que ver, con un niño aburrido o no saber que hacer una tarde de domingo, porque cada momento era significativo y emotivo.

No, no teníamos tablets, ni computadoras y menos un celular o vide games, esas cosas eran fantasía que veíamos en las series de televisión, como los Jetson’s o en las películas de Star Wars. No era ser rico o pobre, no era el tener juguetes  o carecer de ellos, era cosa de imaginación, de buscar sana diversión y de tener alegría en el corazón.

Pues en verdad, la alegria no la venden en las tiendas, ni los amigos verdaderos están de venta. No diré que aquellos tiempos eran mejores, pero si, que tenían su encanto. Vea usted, nosotros con desechos nos construíamos una patineta, una pelota, espadas para jugar del Zorro etc.  y no era solo hacer el juguete, era la emoción de buscar las piezas, entre todos los de la cuadra, para construirlo y diseñarlo entre todos y luego pasar horas y horas compartiendo el juguete construido.

Por eso no todo es polvo que se lleva el viento, pues hay cosas que se quedan en el corazón y esas son las cosas compartidas, son las sonrisas y carcajadas cuando a prueba y error, poníamos a prueba esos juguetes. No cabe duda que el poner a trabajar la imaginación, trae gozo al corazón.
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viernes, 15 de marzo de 2019

Instituto 1ero. de Julio








“Instituto 1ero. de Julio”
(Una reseña histórica)

Corrían los años 70’s con toda la agitación social en el mundo, el movimiento jipi en los Estados Unidos ante la guerra de Vietnam que parecía no tener un fin; en Guatemala el resurgimiento del movimiento guerrillero a nivel urbano y después del gobierno civil del Licenciado Julio Cesar Méndez Montenegro se sucedían uno tras otro los gobiernos militares. A principios de los años 70’s la Colonia estaba poblada casi en su totalidad, pero aun permanecían sitios baldíos que nadie sabía para que estaban reservados.

Los patojos como siempre hacían su campo de juego de cualquier lugar donde hubiera vegetación y amplitud para correr y saltar, en todos estos lugares se les miraba jugando a excepción de uno, el que estaba localizado en la 8 avenida y 18 calles, bajando rumbo a uno de los lugares particulares de la Colonia, la llamada Isla. El lugar era sumamente grande y en sus alrededores crecía la llamada flor de muerdo que hacía que el lugar a la distancia se mirara como si tuviera una alfombra amarilla y verde. La gente decía que en el pasado este lugar había sido un cementerio y por eso abundaba este tipo de flor, además se contaban tantos mitos y leyendas que los patojos hasta en plena luz del día evitaban el lugar.

A principios de 1972 se empezaron a remover las tierras, mucha gente esperaba que al paso de los tractores fueran apareciendo huesos humanos y cosas así, mas tal cosa hasta donde se sabe no se dio. Poco a poco aquella construcción fue tomando forma antela vista de los patojos y los vecinos, ya para finales del año 1973 las aulas y los salones de usos múltiples estaban terminados, luego se coloco una malla metálica en todo el perímetro de lo que tiempo después llegaría a ser el Instituto experimental de educación básica “Simón Bolívar” en jornada matutina y el instituto 1ero. de Julio en jornada vespertina.

Para el ciclo escolar de 1974 se inauguro el instituto, y tanto el primer director, como sus docentes, se propusieron el impartir una educación de calidad así como el de formar a aquellas primeras generaciones de estudiantes que daría al instituto sus singulares características y un legado que con los años han continuado los nuevos generaciones. Se recuerdan las destacadas participaciones, del instituto, en el programa “Talentos y Puntos” transmitido en canal 11.

Con el paso de los años al instituto se le han ido haciendo algunas remodelaciones, por ejemplo en sus inicios la fachada del instituto se caracterizaba por el color azul en sus paredes, la malla metálica fue sustituida por un paredón de block que rodea el perímetro del instituto.

El instituto siempre tuvo destacadas participaciones, en los desfiles del 15 de septiembre, día de la independencia, tanto en la Colonia, como en el centro de la capital, sus bellas batonistas, siempre fueron motivo de admiración. Por otra parte se recuerdan las múltiples actividades, que organizaba, el entusiasta profesor Abel, principalmente las subidas al volcán.
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jueves, 14 de marzo de 2019

“Cuando La Niña se quedaba con la pelota”

“Cuando la niña se quedaba con la pelota”
Doña Carlota, doña Carlota, por favor nos alcanza la pelota...-Parojos condenados, dejen de treparse en los tejados, váyanse al campo a potranquear, porque la próxima vez, la pelota les voy a pinchar...

Y todos los días era la misma cantaleta y cuando estaban de vacaciones, era peor, pues era amaneciendo y los patojos ya jugando y anochecía y parecía que no se cansaban. Las calles y los callejones eran su campo de recreo, un recreo que se solía eternizar.

Siempre juraban que se irían a jugar al campo, pero es que los callejones tenían su encanto y allí estaban pateando la pelota, hasta que esta se trababa en el tejado o quebraban un vidrio y todos salían corriendo, como si los vecinos no supieran, quiene estaban jugando.

Pero cuando la pelota, caía en las manos de una niña, está a veces no la solía devolver y salía corrriendo con la misma hasta su casa y ni con ruegos, ni letanías la devolvía. Otras veces con ella se aprendía  una nueva forma de jugar y algunas otras pocas veces se hacía integrante del equipo y entonces el juego giraba en torno a ella.
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miércoles, 6 de marzo de 2019

“Aquellos torneos de basketball en la Colonia”

“Aquellos torneos de basketball en la Colonia”
Se jugaba con gana y coraje, pero sobre todo era una oportunidad para reafirmar la amistad...

En aquellos torneos de basketball en la Colonia, se veía la garra y la entrega, nunca faltaba quien, llegara con el musicon, para ambientar la ocasión. Y así al ritmo de música de Queen, The police, Village People y sin faltar la música salsa, se disputaban los encuentros, donde las flores de la colonia con su belleza, animaban a los jugadores.

Aquella era una oportunidad para reunirse en un ambiente sano, donde la juventud compartía. Los encuentros se solían realizarse, en las canchas de basketball que están en la parte de atrás del mercado y donde también estaba, la estación de los autobuses de la empresa EGA.

Para asistir, no se requería de invitación, era algo así, como en los repasos, que corrían de voz en voz y cuando mirabas era una multitud de jóvenes y buscando la ocacion para pasarla bien y hacer deporte. De aquellos equipos surgieron incluso jugadores para la selección, pues jugaban poniendo el corazón.

Algunos años después, cuando tuve la oportunidad de ver al trío mágico, conformado por Michael Jordan, Pipen y Rotman, evoqué aquellos encuentros de la Colonia, donde quizás la diferencia, era que estaba la televisión y una fuerte inversión respaldándolos.
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viernes, 8 de febrero de 2019

***Ese paraíso de mi infancia***

***Ese paraíso de mi infancia***
Si pudiera comprarme un boleto
al pasado, si el Ángel que custodia
la muralla del tiempo,
se dejará sobornar,
volvería a ese paraíso
de mi infancia.

Pero el tiempo no extiende
visas por razones humanitarias,
ni entiende de nostalgias;
pero sino habré la puerta,
tampoco puede evitar,
que las ganas, se cuelen
por la ventana.

Quiero mudarme de nuevo
a ese barrio donde la alegría,
todos los días amanecía;
callejones que eran campos
de juego, de legiones de niños,
con pocos juguetes,
pero muchos amigos.

Quisiera regresar a esa
escuelita, que le puso freno
y aceleró mis primeros versos,
por eso de la ortografía;
quisiera volver a encontrarme
a Bandido y a toda la tribu,
para jugar al salir de la escuela,
una chamusca.

Allí donde nacieron esas
primeras historias que escribí
y nadie leyó...
Allí donde me ilusione
y la chica jamás se enteró.

Allí me excomulgo
la inteligencia, pero nunca
me falto imaginación;
allí se aceleró mi corazón
y conocí también la decepción.

En ese lugar, paraíso
de mi infancia y jardín
de mis primaveras,
donde mi generación,
dejo una huella profunda
en el camino.

Ah mi generación con
veintiunos en la billetera,
pero sin pisto,
generación que soñó
con los ojos abiertos
y por eso supo donde,
aterrizaron esos sueños.

La colonia y su calle amores,
su bulevar de las nostalgias
y ese desfile de bellas flores,
vestidas de colegiales,
todas las mañanas.

La colonia que en su momento
fue todo nuestro mundo,
el lugar donde jugamos,
donde peleamos y donde
también nos enamoramos.

Si pudiera bilocarme,
una parte de mí
viviría allí...
Allí donde se escribió
mi historia, callejones
de casitas iguales,
donde están mis más
bellas memorias.
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sábado, 2 de febrero de 2019

“La colonia sus aparecidos y demonios”

“La colonia, sus aparecidos y demonios”
Cuentan los pioneros, que algunos sitios , donde se instaló la colonia, eran parte de un cementerio y es por eso, que en lugares, como el lote donde se construyó posteriormente, el instituto Primero de Julio (Jornada vespertina) / Instituto Simon Bolivar Guatemala(jornada matutina) crecía la llamada flor de muerto y por las noches se decía, que se escuchaban voces de lamento y más de una vez se vieron cosas extrañas.

La colonia, como casi en toda Guatemala, sus calles están impregnadas de mitos y leyendas, cuyas historias pasan de generación en generación, por medio de la tradición oral.

La colonia 1ero de Julio, en sus más de cincuenta años de existencia, a sabido escribir su propia historia y en ella lleva cincunscritas sus leyendas, como una de las primeras “Taconcitos” cuya historia se remonta a inicios de la colonia, cuando una niña queda deambulando en las calles, dado que la madre la deja abandonada, hasta el día de hoy algunos vecinos dicen escuchar los pasos de los tacones, por las calles, principalmente en el área de la bomba de agua. Otras son los de los aparecidos, que al quedar sin tumbas, por la construcción del instituto deambulan por los callejones de la Isla o una de la que más conmovió a los vecinos, el de la enfermera que degollando a sus propios hijos les quito la vida y sus almas en pena aún piden auxilio en los callejones de la sexta avenida, entre 16 y 17 calles.

Las apariciones de La Llorona también han sido recurrentes, en diferentes épocas y lugares a lo largo y ancho de la Colonia. Hay algunos que cuentan haber visto a demonios en los barrancos( dado que la Colonia está rodeada de los mismos, con una pequeña entrada y salida de unos 200 metros) por eso es como una península incrustada en plena área metropolitana. Dichos barrancos fueron los lugares predilectos para jugar y aventurar de los patojos de las primeras generaciones, pero al caer la noche los demonios se hacías presentes y la única razón por la que no conseguían entrar a las calles y casas, es por hay angles que se dicen, custodian todo el perímetro de la misma. La colonia tiene una infinidad de historias y leyendas, pero contar la mayoría a su cabalidad implicaría más que un libro.
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Fotografía cortesía de: Guate Terro Rfc
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