lunes, 26 de septiembre de 2022

“Esperando las tortillas “


 .“Esperando las tortillas”
No,no habían sillas, sino una cola esperando las tortillas y te entretenías, no mirando el celular, sino platicando u observando la destreza de quien tortiaba…

Mientras los patojos retozaban en la calles, jugando, saltando, silbando, gritando, mamá preparaba el almuerzo o la cena y cuando ella, calculaba que faltaba poco para que todo estuviera listo, con una servilleta y con pisto en mano, salía a llamar al patojo para que fuera por las tortillas.

Y allí estaba la larga cola de otros esperando, mientras doña María, hacía las tortillas. No faltaba la señora que se ofreciera para ayudar y se pusiera a tortear, pero quien como doña Maria, para hacer las tortillas, le salían redonditas y todas del mismo tamaño y proporción, en cambio a quien se metía a ayudar, deformes y hasta se les solían quemar.

Es que doña Maria, tenía su arte para tortear, se humedecía las manos en un guacal, luego tomaba la maza entre sus manos y con un sonido muy particular, formaba la tortilla que luego ponía en el comal, un comal de leña, que de vez en vez hacía llorar a quienes esperaban con impaciencia, debido al humo que despedía. Y su habilidad para darle vuelta a las tortillas sin quemarse era insuperable, que uno se ponía a pensar, que sus manos eran inmunes a las quemaduras.

El aroma de las tortillas recién hechas era tan particular y su sabor insuperable, por eso aquella espera, con humo en tus ojos, valía la espera, pues es algo muy difícil de olvidar.
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#Tornillería

lunes, 5 de septiembre de 2022

“Desfilar con la escuelita”


 “Desfilar en la escuelita”

Como flores en los jardines de eternas primaveras, brotan los recuerdos de aquellos años maravillosos en la escuela...


Desde niños, en aquellos lunes cívicos, se nos inculcaba ese amor natural, que todo ser humano tiene y siente hacia ese pedacito de suelo que lo vio nacer y despertar de sus primeros sueños, ilusiones y aspiraciones.


Por lo que cada mes patrio, ese fervor como antorcha al viento se inflamaba y uno deseaba, poder participar de aquella celebración. Las calles de la Colonia se limpiaban y encalaba para aquella ocasión, no faltaban las casa adornadas con flecos y moñas azul y blanco como nuestra bandera, así como los símbolos patrio.  Y allí iban los patojos, en el circuito principal de la Colonia desfilando, en sus respectivas escuelas, orgullosos e ilusionados. Sus padres tomándoles fotos y aplaudiendo su participación, pues era la forma de ir construyendo una gran nación... Algunos dirán que aquello sólo era una pérdida de tiempo, pero por sus frutos se conoce el árbol y en aquellas primeras generaciones de la Colonia, aquello dio frutos y frutos en abundancia. Hoy muchos de ellos son ciudadanos responsables, profesionales que aportan al país y padres de familia que siguen inculcando ese civismo.


Es que desfilar con la escuelita, era todo un acontecimiento, recorrer las avenidas principales de la Colonia y pasar saludando a las dos hermosos Ceibas que hasta el día de hoy siguen abrigando en su sombra los sueños de las nuevas generaciones.

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#Guatemalabicentenario

#IndependenciadeGuatemala