jueves, 9 de mayo de 2019

“En el jardín de mis amores”

“En el jardín de mis amores***
En el jardín de mis amores, han surgido bellas flores, que han despertado una sonrisa, han hecho que el corazón lata a toda prisa y también se ha poblado de ausencias.

La pequeña casita, tenía un pequeño jardín en la entrada, que florecía cada alborada y su aroma a durazno, te daba la bienvenida.  Era mi madre la que escogía los rosales y las flores, con mi padre y mis hermanos las plantábamos,

En aquel ambiente con sus eternas primaveras, todo el año había flores, de diferentes tipos y colores. Las regábamos al caer la tarde, cuando los grillos empiezan a afinar sus violines y la luna se acaba de despertar, las cuidábamos, como que fueran niños y ellas en agradecimiento floreaban, como la aurora de la primavera.

Recuerdo con tanta alegría, cuando siendo niño, llegaba el día de la madres y yo soñaba, con poderle comprar, un arreglo de esos grandes, que parecen de fantasía a mi mamá, pero mi presupuesto siempre se quedaba pequeño...

Así que ese día, me levantaba muy de madrugada, para cortar de nuestro jardín, las rosas más bellas, las cortaba  con cuidado, no sin antes pedirle permiso a los rosales, luego las arreglaba y colocaba en un frasco de esos, donde venía el café, le ponía agua y le agregaba un poco de azúcar, porque mi abuelita, siempre decía, que las flores duraban más tiempo con ese toque de dulzura. Luego tocaba su puerta y se las entregaba, junto a una pequeña tarjeta, pintada con colores donde escribía mis versos de niño. Mi madre fingía no saber la procedencia de las flores, ella me abrazaba, luego me decía: -Vamos a curarte esas heridas...

Era de ese jardín, donde tomaba las flores, que le llevaba a la Virgen de mi niñez y más de una vez a una bella doncella. Hasta hoy ese jardín sigue floreciendo y también se sigue poblando de ausencias.  La vida nos ha llevado a otros caminos y donde estoy, evocando aquel jardín, siembro tulipanes, pero nunca los corto, porque ellos evocan su presencia.
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domingo, 5 de mayo de 2019

Padre Vidal: ***Un hombre de Dios***

***Un hombre de Dios***
Padre Vidal bueno como el pan,
una bendición de presencia,
un hombre dotado de infinita
paciencia...

Sembrador de esperanzas,
un sacerdote visionario,
administrador irreprochable,
de trato siempre amable.

Así es mi amigo “El viejo”
un alma tocada por Dios,
un ser humano excepcional,
que siempre tendió su mano.

El, es de esas personas,
que te llevan a creer en la
amistad sincera,
que llevan el amor de Dios
en la mirada.

Un verdadero discípulo
de Jesús, que ha dado
testimonio de esa luz
que guía y salva.

Ojalá hubieran más seres
humanos como él,
ojalá hubieran más sacerdotes
con su entrega,
porque hombres así,
hacen en esta vida,
una gran diferencia.

Para mi amigo
y mi pastor en la fe,
un fuerte abrazo
hasta Italia 🇮🇹
Oswaldo D’ Leon

sábado, 4 de mayo de 2019

“Los chicos de mi generación”

“Los chicos de mi generación”
Los muchachos caminaban por las calles, con una mochila llena de sueños, el alma libre y más de un ideal por realizar, utopías que volaban como luciérnagas en las noches bohemias, de reuniones informales en el poste de la esquina.

Corrían los ochentas, los patojos apenas iban dejando a un lado, los  pantaloncitos cortos y los juguetes con los que soñaron. Ahora que despertaban a la adolescencia, con su demencia y esa impaciencia, por crecer y querer ser,ese ser, que órbita en sus cabezas.

Década de cambios abruptos, donde la tecnología no espera, mientras los chicos desesperan por ganar su independencia. Época de música que marcó sus vidas, pues siempre que la escuchan, les parece que fue ayer... El tema recurrente donde siempre, aparece el nombre de una mujer, la billetera siempre vacía de dinero, pero repleta de veintiunos, que esperan la oportunidad, para canjearlos por un beso, aunque fuera de piquito y travieso.

Los chichos de mi generación, que creció entre gases lacrimógenos y protestas y ante nuevas propuestas a la vida. Generación de los Roller skates, de las bicicletas californianas, de los cassettes grabados con música de la radio, que se grababa esperando que al locutor se le fuera la orquesta y no hablara, ni pusiera la señal de la emisora.

Educados y con buenos modales, que les fueron inculcados en casa, a las buenas o al trancazo; respetuosos de sus mayores, pues ellos fueron sus mentores. Chicos que se la jugaron y apostaron por el amor, de una chica que les robó el corazón, así es mi generación.

Elocuentes y controversialies como “Bohemia Rapsodia” románticos y apasionados como “I want to known, what love is” es el soundtrack de una generación que toca el corazón.
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jueves, 2 de mayo de 2019

Por ahorrarnos unos centavos

“Por ahorrarnos unos centavos”
Ah aquellos años, cuando con una choca, sentías que tenías hasta para invitar y si te llegaba un quetzal, te sentías afortunado y con un poquito más, pensabas que eras rico...

Y esto no solo porque con poco, se podría comprar las chucherías que querías, sino porque para ser feliz, no necesitabas de mucho. La alegría estaba en compartir con los amigos, invitar a la novia a un helado y si te había ido mejor, ir al cine e ir a sextear.

Las cosas que uno hacía para ahorrarse unos centavos...Uno se colaba en la camioneta, en la puerta de atrás, con tal de ahorrarse los 5 centavos, luego los 10 que valía y esto para tener un poquito más, para una soda, unos tortrix, o para ajustar cuando uno iba a comprar los discos de 45 RPM que tenían la canción que uno quería y que rara vez la parte B tenía algo que nos gustara.

Otras veces, el colarse era parte de la eventura, aunque a veces el chofer, te mentaba la progenitora y otras veces, paraba el bus y te iba a cobrar, entonces uno salía corriendo y esperaba otro bus, con la esperanza de tener más suerte.

Esas cosas uno las hacía, no eran por miseria o por maldad, sino porque era parte de las cosas que se hacían, para ahorrarse unos centavos.
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