viernes, 6 de septiembre de 2019

***U me quede esperando***

***Y Me Quede Esperando...***
Vi pasar los segundos, los minutos,
las horas, los días, los meses,
los años...El tiempo se hizo nada,
o es que el amor es efímero
y el olvido eterno.

Más yo me quedé esperando
a que llegará el olvido,
pero esté nunca llegó,
o sería que un sentimiento
lo desvio, o el se equivocó,
o busandome no me encontró.

Y me quedé esperando otros amores,
pero nunca llegaron  o sería  que
se eclipsaron al ver la intensidad,
con que aún brilla tu rreuerdo.

Me quedé abrazado a la soledad
y si bien es cierto  nunca consiguió
darme consuelo, me enseñó
a vvivir sin ti,  más sin olvidarte,
pues sólo con tigo conseguí
ser feliz ...

Me quedé arrullando recuerdos,
que nunca quisieron madurar
y prefirieron quedarse  gravitando,
en esa fantasía que nunca les diria,
que tu todo lo olvidaste.
Oxwell L’bu Copyright © 2016

jueves, 5 de septiembre de 2019

“Una Francia que delata”

“Una fragancia que delata”
En el afán de ocultar, muchas veces se suele evidenciar, lo que se quiere ocultar...

Ya fuera Por antojadizos, por travesura o premura. o por sentirse ya mayores, los patojos empezaban a fumar o bien a tomar. Casi siempre solía suceder, para los días de navidad, su cumpleaños o simple y sencillamente porque querían probar. Pero la estocada de la primera cerveza o el primer trago siempre pone en evidencia, al novato inexperto, lo mismo suele suceder con el primer cigarrillo el tufo se impregnadoen la boca y para “ocultar su pecado” el patojo desahuciado, acudía a mascar chicles y mejor si eran, los llamados Fragans, cuya fragancia, particularmente exagerada, siempre solía levantar sospechas en los padres.

Y allí estaban los patojos, masca que masca chicles, con cara de asustados, era una forma de lavar su pecado, pero al llegar a casa, esa fragancia que ocultaba la evidencia, pero levantaba sospechas. Y allí estaban las mamás oliéndoles la ropa, tratando de encontrar la evidencia, para reclamarles su inconsciencia.

Los mentados chicles, no solo eran los aliados en las estocadas, también cuando andaban de conquista, pues no les bastaba cepillarse los dientes hasta 5 veces, estos chicles parecían darles ese toque de seguridad, aunque en verdad, su particular fragancia, era sinónimo de una estocada, disfrazada,
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sábado, 17 de agosto de 2019

“Aquellas fiestas de mi barrio”

“Aquellas fiestas de mi barrio”
Sabrá que crecí en un “barrio muy particular, donde se lava y se plancha como en los demás...” No, eso es parte de una canción, que las niñas de mi barrio cantaban a todo pulmón.

Pero si, viví con intensidad una niñez, llena de felicidad y una adolescencia, con la demencia del amor...En aquel barrio de casitas iguales, donde toda una generación fuimos creciendo, pasamos de los juegos infantiles y los pantaloncitos cortos, a los cortes de cabello de moda, un día nos surgió el gusto por la música y por las chicas, que apenas ayer eran nuestra peor pesadilla.  Poco a poco las empezamos a ver, como esas flores qué hay que cuidar y de las que peligrosamente te podrías enamorar.

En aquellos años, se pusieron de moda, los mentados repasos, que no eran más que fiestecitas de barrio, a lo largo y ancho de la Colonia, aquellas fiestecitas, donde el salón, era la sala vacía, con que alegría se conocían, los que algún día se profesarían amor...

Todo era improvisado, no habían tarjetas de invitación, pero todo mundo se daba por invitado y allí se miraba a los muchachos recorriendo las cuadras buscando un repaso.

Para las chicas, que un día de repente, pasaban de niña a mujer, ir a bailar muchas veces era más bien ir a mirar, pues su primer baile no se lo querían regalar a cualquiera y allí estaban los patojos insiste que insiste, aunque poco supieran bailar, con las ganas en los pies y un 21 en la billetera, aunque la mayoría de las veces recibían un revés.

Pero cuando el destino se confabulaba y la canción era la que se esperaba, salían a bailar, se estrenaban en esa bella ilusión, de sentir que estaba vacío el salón, para bailar aquella melodía, con el chico que les robaba el corazón.
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jueves, 8 de agosto de 2019

“Esa literatura infantil”
Por ser poco aplicado y un rebelde desaforado, para mi ir a la escuela, era un dolor de muela, pero si le agradecía, el haber aprendido a leer, porque esa habilidad, me habrio la puerta de otros mundos.

Ir al mercado, aparte de comer cucherias, era una legaría, cuando uno se encontraba, el puesto donde vendían y alquilaban, los llamados chistes o historietas, que uno leía y releía y nunca se aburría.

Era trasladarse a otros mundos, mundos de superhéroes, de aventuras y travesuras que alimentaban la imaginación y uno se llenaba de emoción y en sus juegos infantiles reconstruía lo que leía.

Creo que en esa generación, creció la imaginación en forma exponencial, por eso ha vivido la vida burbujeando, como agua mineral.
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domingo, 28 de julio de 2019

***Esos atardeceres en la Colonia***

***Esos atardeceres en la Colonia***
Celaje es el paisaje en la
eterna primavera...
Así son los atardeceres
en la Colonia, atardeceres
de patojos en las calles jugando,
de muchachos en las esquinas enamorando.

En esos jardines donde
las flores expelen sus aromas,
que inquietan a los ruiseñores
y los pone a levitar anhelando
sus amores.

Esos atardeceres en la Colonia,
esperando esos vientos
de inspiración...
Contando los minutos para
encontrarse con el destino.

Destino que tiene tierna
la mirada, el alma alborotada
y una inquieta sonrisa,
que hace al corazón latir
a toda prisa.

Esos paisajes extasiantes,
esos celajes que invita a
emprender el viaje,
sin itinerarios, ni equipaje,
porque esa belleza son pinceladas
de la mano de Dios, en este rinconcito,
cerca del cielo.
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Foto: Hecto García

miércoles, 17 de julio de 2019

“Cuando íbamos a Wimpy”

“Cuando íbamos a Wimpy”
Los ochentas, la década en que el mundo cambió, la tecnología se hacia prematuramente obsoleta y la vida dejó de ir en bicicleta y al parecer en un carro de carreras se subió.

Pero lo cierto es que los chicos de aquella generación, disfrutaron, no se si más que los de ahora, pues no estaban embobados con la tecnología y para conocer a otros y al mundo había que aventurarse por las calles.

En esos años en que se disfrutaban las cosas triviales y sencillas; quien no disfrutó una charla interminable en una mesa de Wimpy comprando bebidas y si se podía papas fritas al ajuston y llevando en el bolsón asignaturas pendientes, por completar y la carta de amor, que no te atrevías a dar.

Wimpy era un punto de reunión, yo no sé, si eran las mejores hamburguesas del mundo, pero sabían a amistad y tenían ese toque de complicidad, cuando se quería conquistar a una a la doncella más bellas del jardín de las eternas primaveras.
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martes, 9 de julio de 2019

“La tele que veíamos”

“La tele que veíamos”
Con tres canales de televisión, los programas que veíamos los esperábamos con emoción, en una televisión en blanco y negro y si habían medios, en un fabuloso panavision a colores de última generación.

Sin control remoto y aún así, la señora de la casa era capaz de bloquear los otros dos canales, hasta que terminara su novela y después era el turno de los patojos, para ver las caricaturas o alguna de las series,en moda en aquellos años, como: El zorro, Batman y Robin, Perdidos en el espacio entre otras.

Al caer la noche, el control del único televisor en casa, lo tenía el papá, quien buscaba alguna película e indiscutiblmente, uno de los primeros, telenoticieros en el pais, con un formato muy propio “Aquí el mundo” aquí se veía a Don Otto Fernando Soberanis, con una seriedad impecable, no solo al redactar las noticias, sino darle ese toque de seriedad y hasta de solemnidad. Quien iba a decir que era el mismo locutor que se escuchaba por las mañanas, por una de las emisoras, con ese toque jocoso y alegre, la verdad es que parecía una persona diferente.

De aquella camada de excelentes comentaristas, narradores y locutores que le pusieron ese toque de personalidad a la televisión de aquellos años, se recuerda a: Don Carlos de Triana, Carlos Gudiel, Chalo Fernández, Otto Fernando Soberanis, Abdon Rodríguez Zea, entre otros.
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