martes, 29 de junio de 2021

***Volver a esas calles***

***Volver a esas calles***
El tiempo me ganó y yo que
pensaba que todo eso sucedió ayer;
pero de ese ayer, han transcurrido
10, 20, 30,40,50 años como que nada.

Y hoy vuelvo a esas calles, que fueron
alegres testigos de mi camino...
Allí conocí a aquellos amigos entrañables,
allí viví mi primera ilusión, un amor que
no pasó de mi intento, pero me dejo
con el corazón contento.

Vuelvo a la avenida amores,
esa que se poblaba de flores,
con faldas escolares y calcetas 
arremangadas a los tobillos 
y los muchachos como monaguillos,
seguíandolas en procesión.

Fue allí, donde muy de mañana,
corría de la entrada a la 24, 
pasando por la quinta y séptima avenida,
buscando romper mi récord anterior,
porque el deporte también era obsesión.

Ah si pudiera volver a aquellos años,
pero solo puede volver aquí...
Dónde el que está también extraña
y el que se fue añora y por eso 
vuelve, porque la tierra llama.

Y es que aquí, hay más que memorias,
son las historias de nuestra vida,
son las vivencias que no se pueden repetir,
son los amigos y la familia que ya no estás 
y solo aquí vuelves a sentir su presencia.

Hoy la colonia ha crecido, más no ha envejecido 
como yo...Cada día cobra vida, con nuevas historias, con nuevas ilusiones y quizás con distintas canciones, que acompañan otros romances, porque aquí se siguen escribiendo historias de amor.

Voy por los callejones, los mismos que fueron
nuestros campos de recreó, donde chamuscamos,
esos que eran laberintos, donde las niñas se escondían, por miedo o que se yo, a vivir
su primera ilusión.

Fue en estas calles donde pase con mis cuadernos
bajo el brazo, cuando fui a la universidad 
y tenía prisa por crecer y aprender, cuando 
perseguía quimeras y era cazador de utopías.

Algunas de las tienditas han desaparecido 
o quizás solo se han mudado o han cambiado
de nombre; la señora de las tortillas, la que vendía 
chucherias, el que arreglaba zapatos o vendía pinolio, ya no son los mismos pero lucen igual.

Hoy en medio de una población que crece y crece,
los barrancos agonizan, ya no son aquellos, donde
corrían alegres manantiales, los bosques y arboledas poco a poco han ido desapareciendo.

Si, algunas cosas han cambiado, los vecinos
ya no son los mismos, aquellos niños hoy 
ya son hombres y mujeres, criando a otros niños,
el tiempo no se detuvo, el tiempo no esperó 
y por eso que volver más seguido, es un deseo recurrente.
Oxwell L’bu copyrights 2021
#Coloniaprimerodejulio


 

viernes, 25 de junio de 2021

***Una antorcha encendida***

***Una antorcha encendida***
En el amanecer de mi vida,
el destino puso en mi camino,
una antorcha encendida,
para que no fuera de tropiezo 
en tropiezo, para que me
levantará si caía.

Ella fue capaz de descubrir,
en mis garabatos, poesía,
a pesar de mi mala ortografía;
ella pudo ver potencial,
donde nadie lo veía.

Si, ella supo motivarme
y despertar en mi 
esa hambre de aprender;
ella nunca cuestionó 
de sus alumnos su valía.

Porque ella sabía,
que eran diamantes en bruto,
que bastaba pulirlos un poquito,
para que empezaran a brillar.

Ella encendió luces en cada vida
que tocó, porque ella,
es una antorcha encendida,
la maestra que algo bueno
en mi vió y la vida me cambio.
Oxwell L’bu copyrights 2021
#Diadelmaestro
Foto: Ingrid Asturias



 

martes, 8 de junio de 2021

“Las radio caseteras”


 “Aquellas radio caseteras”

Al caer la tarde, se veía al muchacho pasar, con la radio casetera, escuchando, la misma canción, pues esa le llegaba al corazón...


A finales de los 70’s e inicios de los 80’s, se empezaban a ver, aquellos radios portátiles, en los que además, se les insertaba, una cajita, llamada casete, donde se podía almacenar, la música preferida o comprarlos ya grabados y además en dichos casetes, se podría grabar la propia voz.


En aquellos años, aquellas radio caseteras, eran toda una innovación, que marcó toda una época, en la que el dinero no abundaba pero si la creatividad de los muchachos. Que a falta de presupuesto, para comprar los discos, se desvelaban, escuchando la radio, esperando que el locutor, no diera la señal de la emisora y así poder grabar, en el orden que se quería la música preferida. Aquello era a prueba y error, pues de repente el locutor como que se dormía y no daba la señal, en otras al iniciar la canción o al finalizar la misma. Aunque fue en esa época que Fernando Alcázar de radio Corporación Nacional, creó el programa archivo musical  especial para coleccionistas y donde muchos aprovechaban a grabar sus casetes.


Al caer la tarde, se veía, a los muchachos caminando, por las calles y callejones de la colonia y siempre había uno de ellos que llevaba la radio casetera o grabadora(como más comúnmente se le llamaba) con la música que más les gustaba. En ocaciones pasaban una y otra vez enfrente de la casa de la chica que pretendían, escuchando la misma canción, para llamar su atención y tocar su corazón.

Oxwell L’bu copyrights 2021

Foto: Francisco Mesías

#Radiocaseteras

domingo, 6 de junio de 2021

“Cuando andábamos con una californiana”

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“Cuando andábamos conuna californiana”

Aquellos días paseando

en bicicleta,

aquellos días en que

íbamos a aventurar.


Y te quedaba dormida

como un ángel,

mientras un grilló,

te iba al oído a susurrar.


Hoy se que aquellos días 

ya no volverán...(1989)


Ah cuando andábamos en bicicleta y sentíamos la brisa del viento o la emoción de la velocidad con que se aceleraba la bicicleta en la bajada al instituto, rumbo a la isla, que tiempos aquellos, realmente fueron bellos.


En esos principios de los ochentas, quien no soñaba con tener una californiana, con ese estilo, que evocaba una motocicleta; esa bicicleta fue testigo, de muchas aventuras e historias de amor.


Más lo mejor no era, el  tener una y que fuera de tu propiedad, sino ese compartir, que es donde está la clave, realmente de vivir... Por el periférico de la colonia, así como entre callejones, se veía a la muchachada en sus bicicletas californianas, con un amigo sentado en el mismo sillón o las chiquilla que era la dueña de tu corazón. Aquellos eran más que paseos, eran vivencias, en las que también nos acompañaba la música, pues no faltó quien montó en el sillón o en el timón(por su diseño curvado) un radio a transistores o una de las llamadas grabadores, que tocaban los entrañables cassettes, donde se grababa la música favorita.  E ir a traer a la novia y esperarla en su casa, era poner esa canción especial justo cuando salía y morirse de las ganas de abrazarla y besarla.


Porque aquellas fueron más que bicicletas, fueron ese transporte que nos llevó a momentos inolvidables.

Oxwell L’bu copyrights 2021

#Bicicletacaliforniana