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lunes, 27 de abril de 2020

“Los generales de la Colonia”

“Los generales de la Colonia”
“Cuando era un chiquillo,
 que alegría, jugando a la guerra
noche y día... (R.C. El gato en la obscuridad)

Desde muy temprano, se veía pasar, el bus del hall recorriendo el circuito de la Colonia en sus arterias principales, la 5ta. Y 7ma. avenidas y en las 4 paradas que hacía a los llamados hallitos, con su uniforme verde y su birrete azul celeste. Algunos de aquellos niños que se pasaban jugando en ese inmenso, campo de recreo que eran los campos, callejones, calles y avenidas de la colonia, al terminar su educación primaria, optaron por continuar sus estudios en el Hall. Años después algunos ingresarían a la Escuela Politécnica y otros serían  profesionales.  Aún que no todo los que ingresaron a la E.P. eran egresado a del Hall.

Años después aquellos jóvenes, harían una carrera militar, llegando a ser oficiales subalternos, superiores y algunos generales. Entre los que llegaron a ser generales, se recuerdan a Mario Galindo Corzantes (Que solía jugar fútbol en equipos de la liga de los campos de la Colonia), así como también a Alfredo Díaz Waight, Ronald Velásquez Sosa, el general PA Pedro Antonio Cuellar quien fue vice ministro de la defensa y al actual ministró de la defensa el general de división  y piloto aviador Juan Carlos Alemán Soto.



En la Colonia siempre han habido jóvenes que se han esforzado por destacar y aportar al país y han sido orgullo de sus padres y vecinos, en las diferentes esferas del que hacer nacional.
Oxwell L’bu copyrights 2020
#Coloniaprimerodejulio





lunes, 1 de julio de 2019

“Aquí crecimos y vivimos momentos inolvidables”

“Aquí crecimos y vivimos momentos inolvidables”
Yo no sé,  si por necesidad, por oportunidad o más bien por bendición, crecimos en este lugar, donde se ha quedado una buena parte de nuestras vidas...

Cuentan los primeros, en la primero, que en sus inicios, vivir en la colonia, no ofrecía muchas ventajas, ya que aquella península incrustada en ese mundo verde, parecía como aislada de la metrópoli y sus barrancos eran como una fortaleza, donde bien se pudo haber construido, una pequeña ciudad impenetrable. La falta de transporte público en sus inicios, lo distante de los lugares de comercio, entre otras cosas, supusieron verdaderos retos, para aquellos que fueron los primeros, en la primero.

Fueron ellos quienes abrieron brecha y se sobre pusieron a los obstáculos, no solo para darnos una casa, sino un hogar, fueron ellos quienes aceptaron el reto, para que nosotros creciéramos en aquel inmenso campo de recreo, donde fuimos tan felices.

Ahora que damos todo por sentado y quizás ya olvidamos todos esos retos, cabe preguntarnos, que hemos hecho nosotros, por ese terruño querido, que le hemos aportado.

Pues en verdad, recibimos mucho y quizás hemos dado muy poco a nada. Muchos ya no vivimos en la colonia, pero vivimos recordándole y añorándola, otros por el contrario, prefieren sentirse ajenos y hasta niegan haber crecido en este bello lugar, porque ahora son otras sus amistades y otro su nivel económico y social. Pero no es el nivel económico o social, el que da la felicidad, sino recordemos lo felices que fuimos allí... Allí se quedaron nuestras primeras sonrisas, nuestros mejores y verdaderos amigos, la niña aquella que nos robó el corazón y esa juventud que siempre sueña con volver. Allí nuestros padres nos abrieron las oportunidades que ellos no tuvieron, porque en verdad, en la Colonia se respiraba ese espíritu de superación y pasión por vivir.
Oxwell L’bu copyrights 2019

sábado, 29 de diciembre de 2018

“Desde la cúpula”

“Desde la cúpula”
Así grande, impetuosa pero en el suelo, mordiendo el polvo, sin que se vislumbrara el día en que iba a subir...

Así permaneció la cúpula en el suelo, por algunos meses y no faltaba quien cuestionara al padre Antonio, el cómo iban a subir aquella cúpula a la base previamente construida en lo alto de aquel templo que lentamente iba adquiriendo su apariencia.

Allí en el suelo, algunos patojos la agarraron de resbaladero y no faltó quién se quisiera meter dentro de ella cuando jugaban al escondite, ella como una estrella aterrizará en el suelo, estrella que se desprendió del cielo.

Su color original era azul celeste, pues el padre Antonio quería que fuera como un pedazo de cielo que se a posado en el altar mayor. Su construcción era toda de meta, las bases habían sido traídas y fue ensamblada en el lote baldío, que luego pasó a ser el parqueo y después el colegio parroquial.

Llego el día en que la cúpula con grúas se hizo subir, toda una faena donde el padre Antonio estuvo presente, como si fuera un maestro de obra dirigiendo la obra. Fue a finales del año, unos días antes que terminara 1981 en que por fin la cúpula por primera vez se vio en las alturas del templo.

El padre Antonio muy a su manera lo celebro, con juegos pirotécnicos y haciendo tocar las campanas. Aunque aquella misa de fin de año no se celebró bajo la cúpula por cuestiones de seguridad.

Al llegar el invierno de aquel año, se planteó un nuevo problema, al caer la lluvia, la cúpula servia como resbaladero, esta vez para el agua,  causando un gran caudal, en todas direcciones, el cual inundaba el área. Se plantearon varias soluciones, pero no funsionaron, finalmente se optó por instar vidrios de acrílico cóncavo, para que estos a su vez desaceleran el caudal de agua y lo desviaran en varias direcciones.

En las noches estos vidrios suelen reflejar la luz de las estrellas, causando un efecto en la cúpula, la cual en la distancia se ve como si esta estuviera coronada con un rosario de luces.
Oxwell L’bu copyrights 2018

jueves, 10 de agosto de 2017

"Desde la terraza de aquella casa"

"En La terraza de aquella casa"
Desde niño todos los dias al caer la tarde, como los gatos me subía al tejado a contemplar la luna, sin estar enemorado.

Al llegarme la adolecencía, a la par de mi creció la demencia y se fue enraizando en mi corazón. Sin ser poeta poco a poco me fui convirtiendo en ese punto, en el universo, que escribe versos al caer la tarde.

Todos los días me subía a la terraza de aquella casa,  con mi pequeño radio a transistores a escuchar la música cuando al parecer se quedaban dormidos los locutores, mi gato Claroscuro  me acompañaba. Al caer la noche el cielo se tapizaba de estrellas, la luna apenas se levantaba, yo la observaba y la imaginaba como una niña vestida de blanco y con la carita tiznada y el alma eternamente enamorada.

Le escribía versos a la doncella que aún no conocía, pero que sabía que existía y que quizás soñaba con un tipo como yo, con el alma cargada de ilusiones sin estrenar y un corazón que se entrega al amar.

Desde esa terraza, en aquella casa, conté junto a mi gato las estrellas y descubrí sus bellos ojos en ellas, conocí su alma, fue una revelación que se metía en mis venas al escuchar aquella canción.
Oxwell L’bu Copyright © 2017

viernes, 19 de mayo de 2017

***Mi Barrio, Mi Colonia ***

***Mi Barrio, Mi Colonia...***
Cada paso es un suspiro,
cada cuadra, cada calle,
evoca mis memorias,
allí se escribió mi historia.

La colonia ha sido mi barrio,
mi lugar en esté mundo,
allí viví esos maravillosos años,
donde subes y bajas peldaños..

De niño fue mi campo de recreó,
sus cuadras laberintos de aventuras
y mis vecinos mis hermanos,
mi familia...

Allí jugué hasta el cansancio,
allí nunca me falto un amigo,
mi infancia como la de muchos,
fue de intensa felicidad.

En sus escuelas, institutos
y colegios me forjé,
en ellos obtuve lecciones
de vida...

En su iglesia y sus templos,
construimos comunidades
de fe, donde el espíritu se fortalece
y el alma se llena de paz y armonía.

Allí sobreviví un terremoto,
un ciclón  y esos años de represión,
donde en medio de gases lagrimogenos,
nos forjamos un porvenir.

Al llegar la adolecencía,
las esquinas eran esos lugares,
que convocaba a los amigos,
para contemplar a las flores del jardín.

Allí me nació aquel sentimiento,
allí viví aquella primera ilusión,
allí se me alboroto el corazón,
al ver los ojos de una princesa.

En sus calles vi al amor pasearse,
en sus rincones besarse
y al caer la tarde, cuando se
tiende ese manto de estrellas.

El alma evocando cosas bellas,
le daba al corazón  por escribir,
versos inefables que brotaban,
como flores en primavera.
Oxwell L’bu Copyright © 2017

domingo, 19 de marzo de 2017

***¡ Sé Feliz! ***

***¡Sé Feliz! ***
¡Sé feliz!  Sin ese narcisismo
que apaga la hoguera
y acaba en egoísmo;
¡Sé feliz! Con esa alegría
que se derrama como empatia,
porque la felicidad compartida,
es doblemente vivida.

¡Sé feliz! No busques el entretenimiento,
que solo te distrae de la vida,
no mates el tiempo en cosas sin sentido,
no olvides que cada latido cuenta,
porque cada uno es un milagro.

Sé feliz!  Pero que tu felicidad,
no sea circunstancial,
sino que burbujee por tus
venas cual agua mineral,
impulsada  por todos esos
anhelos que llevas en el corazón.

¡Sé feliz! Pero no pongas tu felicidad,
en cosas que a la larga no valen la pena,
cosas que son perecederas y pasajeras,
no te amares a las posesiones,
atesora esas pasiones,
que solo pueden provocar,
la amistad y el amor.

¡Sé feliz! Sin pretender apropiarte,
de la vida de las personas,
recuerda que ellos también
son peregrinos y al igual que tú,
están de paso por la vida.

¡Sé feliz! Sin idealizaciones,
no esperes nada perfecto,
porque lo perfecto es inhumano;
no olvides que todo tiene
un costo de oportunidad
y por eso no hay dos glorias juntas.

¡Sé feliz! Compromete con ello,
porque quien es feliz,
no anda jodiendole a nadie la vida,
por lo contrario es feliz con el pan diario,
tiene gratitud en el corazón  y va sembrando
flores por la vida...¡Sé feliz! .
Oxwell L’bu Copyright © 2017

viernes, 30 de diciembre de 2016

"El Apagón "

"El Apagón"
(Memorias de mi barrio)
Hablar de diciembre en la colonia, es evocar sus aromas, esa mescla entre el pino, la manzania, la pólvora de los cohetillos, el ponche y el tamal, esos aromas tan únicos de mi tierra. Es también  recordar esas reuniones obligadas, pero improvisadas en el poste de la esquina, para ver a las chicas pasar, escuchar música o por el solo gusto de conversar y como olvidar los mentados apagones...

Las lucitas de clores, brillando en los nacimientos,  los patojos contentos, quemando cohetillos y canchinflines,  los jóvenes colocando las bocinas y seleccionado la música para el repaso en la calle,  los papas conversando y bridando, los novios despidiéndose beso a beso, una y otra vez, faltando diez minutos pa'  las doce...El padre Antonio extendiendo la misa de gallo para que los feligreses no se vayan. ..

Y al dar las doce, la quemazón de cuetes, los abrazos no se hacen esperar, una oración frente a él altar, un Padre Nuestro, quemando incienso en el pecebre y la cena de navidad, cuando de repente se da, el apagón.
Las calles quedan a obscuras, el repaso tendrá que esperar, los novios empiezan a celebrar...Y en la esquina, una fogata se suele improvisar, para darle calor a la conversación.

Los apagones, pasaron a ser parte de la celebración y esto debido a que la empresa eléctrica, al verse sin capacidad para cubrir la demanda, suele quitar el suministro eléctrico por período, que iban de una hora o mas, pero eso sí,  sólo en los barrios populares, porque en los de los ricachones, las influencias se mueven por montones.

Aquello de alguna forma, molestaba a la gente, porque el recibo a pagar, no solía contemplar, los mentados apagones, pero el chapin por definición tiene alegre el corazón y ha todo le encuentra el chiste o el encanto, por lo que los apagones pasaron a ser parte de la celebración y de alguna forma, hacia que se prendiera, el espíritu navideño, el espíritu de compartir
Oxwell L’bu Copyright © 2016

miércoles, 23 de abril de 2014

“Noches De Tertulia En El Pulpo Zurdo”

“Noches De Tertulia En El Pulpo Zurdo”
Todo empezó, en una de esas noches de diciembre, de finales del siglo pasado, en el que con espíritu bohemio, lleno de inspiración, un bohemio por vocación inicio aquel rincón, que para muchos en su juventud, seria recurrente y hoy es punto referente, cuando se quieren evocar esos fantasmas de las nostalgias de la juventud.

El Pulpo Zurdo sin discusión, fue el primero en la Colonia, que no tardo en ser copiado, aun que nunca superado. ...Esto no solo debido a su estratégica ubicación (Pues quedaba frente a la Iglesia católica y casi en medio de las principales arterias de la colonia la quinta y séptima avenida) sino también por ese ambiente único que se encontraba allí, así como sus famosas carnitas. En sus años de estudiante universitario, con espíritu emprendedor Lázaro (Lacho) Diéguez, en unión a sus dos hermanos iniciaron aquel negocio, que en poco tiempo se convirtió en el punto de reunión de las muchachas y muchachos de la colonia.

Al caer la tarde, justo cuando la luna se levanta y el sol empieza a cabecear, se veía a Lacho encender la churrasquera y poco a poco la muchachada empezaba a llegar, como si alguien los convocara. Al parecer el olor de carne con chimichurri puesto en el asador, era mas que tentador. Lo cierto es que al llegar al Pulpo Zurdo el mismo Lacho les daba la bienvenida y se dejaba escuchar música de Silvio Rodríguez, Los Guaraguao, Alux Nahual entre otros, música que al filo de la media noche era reemplazada por una guitarra que surgía y las voces de la muchachada. La buena conversación, también era parte del lugar y así se les pasaban las horas conversando sobre diversos temas, así como de Erich Fromm, Gracia Márquez, Asturias, Martí y hasta del genio loco Salvador Dalí…Pero el tema por excelencia, sin pedir clemencia, era el de las mujeres.
 
El Pulpo Zurdo en poco tiempo se convirtió en un paradigma, de ese lugar en el que la juventud se solía encontrar, pues para reunirse cantar y conversar cualquier pretexto era bueno y mucho mejor cuando es acompañada por buena comida y mejor compañía… Se podría escribir un libro de historias y anécdotas acerca de este lugar, pero lo dejo a todos aquellos que con sus comentarios quieran enriquecer, estas memorias, que llevan esa alegría que se transforma en nostalgia.
Oxwell L’bu copyright2014

domingo, 23 de marzo de 2014

“Con Espíritu Scout Y Aventurero”

“Con Espíritu Scout Y Aventurero”
(Una Breve Reseña del Grupo Scout 51)
“Hacer cada día una buena acción”, no se resumía en tan solo una frase, era mas bien una actitud del corazón, la cual no se quedaba en la pura intención, porque ser scout implica poner las enseñanzas en acción.
En aquella casita solitaria, que alguna vez fungió como, la casa modelo en los inicios de la construcción de la colonia (ubicada en la esquina de la 5 Ave y 15 calle cerca del salón comunal). En los setentas al quedar abandonada, se constituye en el lugar de reunión de niños y adolecentes, en una especie de club de amigos, que se juntaban para jugar y planear actividades. Tiempo después aprovechando no solo las instalaciones, sino también el espíritu de juventud, se toma la iniciativa de fundar allí, el grupo scout 51, el cual en poco años, atrajo a muchos niños y jóvenes, constituyéndose en uno de los grupos scouts mas grandes de Guatemala.
Cada sábado como a las tres de la tarde, se escuchaba el silbato llamando para formar un circulo, reunidos en patrullas (para los scouts) y seisenas (para los lobatos) para luego partir en busca de aventuras o a explorar la naturaleza en alguno de los barrancos que rodea la colonia (el de las Guacamayas o el de la finca Lodebran) o en la llamada “La playita” lugar donde se organizaban competencias y aprendían técnicas de supervivencia y sobre todo como hermanarse con la naturaleza. El grupo scout en la colonia se involucraban en la vida social cultural y cívica, por lo que se le veía recolectando periódico para luego venderlo, participando en el control de tráfico durante los cortejos procesionales en semana santa o en el desfile del 15 de septiembre, así como también el día de los fogarones (7 de diciembre) y en las posadas.
La iniciación en el grupo, era todo un ritual, ya que antes de poder portar la pañoleta azul-celeste y el bordón (para los scout) y la gorra azul (para los lobatos) debían de desarrollar ciertas habilidades, así como demostrar su espíritu cívico y de servicio. De la misma manera para obtener las estrellas y las insignias los scouts y lobatos debían de desarrollas diferentes habilidades, las cuales eran evaluadas usualmente en los campamentos generales, que se desarrollaban en la finca Muxbal.la cual quedaba cerca de la capital. En dicha finca habían instalaciones y acomodaciones (cabañas, piscina, área de acampar, áreas verdes) para albergar a varios grupos a la vez, razón por la cual los encuentros intergrupos, competencias tanto a nivel nacional como internacional se realizaban allí.
El grupo para llegar a dicho lugar, rentaba dos o tres buses del servicio público, en el trayecto los scouts iban cantando y haciendo porras con el fin de mantener el espíritu en alto; el bus llegaba hasta los límites de la capital, el resto del trayecto se realizaba a pie. Fue precisamente en una de estas caminatas, donde el espíritu y determinación de un niño scout se puso de manifiesto, así como la enfermedad cardiaca que años después apagaría esa luz aquí en la tierra, para que brillara como nunca en el universo… Geovanni D’ León era un niño de complexión mediana, pero con talentos fuera de serie, amigo de todos, siempre dispuesto a ayudar y aun sin pretenderlo se hacía notar. La enfermedad avanzaba de forma silenciosa aun así esta no conseguía disipar su entusiasmo, ni deseo de participar. La enfermedad lo fatigaba de sobre manera y siempre era el último en llegar, pero no llegaba solo sus hermanos scouts llegaban con el ayudándole y dándole ánimos en el camino, aquello hizo que el espíritu scout de compañerismo creciera en el grupo.
Fue a mediados de los setentas y principios de los ochentas, que el grupo 51 tuvo su mayor apogeo, llegando a ser uno de los grupos mas completos (contando con lobatos, scouts, niñas y muchachas guías) y grandes en cuanto a número del país. Para principios de los ochentas, el grupo fue reinstalado en la 18 calle (frente a la escuela Inés Chávez) en sus propias instalaciones. Se podría decir que fue toda una legión de niños y jóvenes los que en su momento formaron dicho grupo, poniendo de manifiesto ese espíritu de superación que siempre ha habido en la colonia.
Oxwell L’bu copyright2014


sábado, 29 de junio de 2013

***Calles Cubiertas De Primavera***

***Calles Cubiertas De Primavera***
¡Oh! Calles cubiertas de primavera por donde camine… Calles donde estas las huella de mi hermosa niñez, donde pudieron haberme faltado juguetes pero no amigos, calles que fueron nuestro parque de recreo.

¡Oh! Calles de mi colonia de casitas iguales, donde camine lleno de ilusión con la lista incompleta de los útiles escolares, pero con la convicción de que la escuela era un lugar más que para aprender el ABC.

¡Oh! Calles pintadas de prim...avera, de jardines chiquitos y multicolores, donde las flores expelían aromas a durazno, calles de esquinas singulares, donde los postes eran los pilares, donde se reclinaban los muchachos esperando a las colegialas pasar… Calles que abrigan aquellas primeras ilusiones, alumbradas por la luna de abriles eternos, bajo cielos donde las estrellas parecían lucecitas de navidad. Calles donde me afane esperando a que la niña más bella del barrio saliera a comprar el pan. Calles donde di mi primer beso ese de pescadito que se da en un rinconcito.

¡Oh! Calles de la Primero de Julio donde soñé despierto, done de tanto caminarlas gaste la suela de mis zapatos y aun que bien lustrados, los agujeros en la suela los cubría con un cartón; calles donde se ha quedado mi corazón, al recordarlas, se me viene una tremenda obsesión, de querer volver a caminar por ellas, pues allí nunca fui un desconocido, pues allí siempre encontré el saludo amable y esa sonrisa inevitable.

¡Oh! Calles inolvidables que me evocan tantos recuerdos, que despiertan en mi esa melancolía que te deja un sabor rico en la boca… ¡Oh! Calles vestidas de primavera donde conocí la amistad verdadera, esa que supera los años y se sostiene aun en la distancia.
 
Si algún día vuelve a caminar allí, descalzare mis pies para volver a encontrar mis huellas, para volver a encontrarme a mí mismo, pues me doy cuenta que cuando partí buscando un sueño, dicho sueño no era otro más que el que en tus calles soñé y que fue el que deje.
Oxwell L’bu Copyright ©2013
Fotografía: Julio Debroy

martes, 10 de enero de 2012

***Por Esa Benditas Calles***

***Por Esa Benditas Calles***
Una callada quietud invade mi alma,
un remansó de recuerdos navegan
en mi corazón…

... Siento los aromas de mi infancia,
los perfume de mi juventud
y despierta en mi ese inquietud.

En momentos así duele la distancia,
el tiempo se convierte en verdugo
y la nostalgia es un dulce veneno.

La melancolía es compañía
recurrente en el presente,
que es como humo que se escapa.

Aun sabiendo que se nada contra
la corriente…
El corazón y la mente toman el riesgo.

Porque quieren llegar a la fuente
de ese caudal para quedarse,
en ese manantial de recuerdos.

Entonces las memorias empiezan
a fabricar espejismos…
Y de repente te vez en aquel lugar.

En esas benditas calles,
donde jugaste de pequeño,
en aquel inmenso parque de recreo.

Vez esas caritas sucias de felicidad,
con pantaloncitos cortos
y las rodillas reventadas de alegría.

Llega a tal punto la nostalgia y el anhelo,
que uno daría la vida por volver.
a esas a aquel lugar…

Volver a estrechar las manos,
de aquellos que fueron tus cómplices,
de travesuras y enredos.

Volverse a revolcar en el polvo
de esos campos cubiertos de alegría,
donde los sueños daban sus primeros pasos.

Sumergido en la nostalgia llegar a ese
preciso instante, cuando el amor
se cruzo en tu camino.

Distrajo tu atención y te diste
un tropezón que te hizo
tocar el cielo….

Porque esa primera ilusión,
provoco estragos en tu corazón,
que por momentos sigue siendo una obsesión.

Te basta con cerrar los ojos para ver
su sonrisa angelical iluminando
tu horizonte…

Te vez solo en la tu habitación,
ensayándote de poeta o cantor,
porque a tu puerta ha tocado el amor.

Con ese sabor dulce en la boca,
que atrae bellos recuerdos,
como abejas al panal.

Vez nuevamente a tus amigos,
reunidos en la cuadra,
para hacer fiesta en un día normal.

Cierras los ojos nuevamente y abres
de par en par las puertas del corazón,
para volver a sentir esa emoción.

De verte en esas calles donde caminando,
descubriste el camino que conduce
al cielo…

Entonces te das cuenta que esas realidades,
siguen gravitando en otra dimensión,
a la que es capaz de alcanzar el corazón.

Escuchas la música de tu juventud
y por un momento mágico,
vuelves a caminar por esas calles.
Oxwell L’bu Copyright ©2012

sábado, 7 de mayo de 2011

"La Disco Rodante”

"La Disco Rodante”
(Cortejo en las Calles II)
Con media década a cuestas, los ochentas corrían como una prisa desmedida para darle alcanza al 2000, que por aquellos años parecía inalcanzable… Sextienado en el centro capitalino, se veía a los muchachos, siguiendo el vaivén de las faldas escolares, que las colegialas lucían con las media ...s hasta bajo, para lucir la pantorrilla. Los muchachos pelaban los ojos como carambolas y no se hacían bolas si una de esas doncellas los mandaba a volar.

Durante el ciclo escolar de enero a octubre se veían los grupos de jóvenes esperando el autobús en las esquinas, principalmente en las horas pico después de cada jornada de clases, para la matutina después de la una de la tarde y para la vespertina pasado de las 6 casi cayendo la noche. Algunos abordaban el primer bus que pasara y los transportaba a su destino; otros en cambio dejaban pasar bus tras bus sin abordarlo, como que si esperaran a alguien que no terminara de llegar. Hasta que por fin el bus que esperaban se asomaba, entonces un grupo de jóvenes corrían en estampida para abordarlo, hasta que ya no cabía ni una pluma y los que no conseguían subir, esperaban hasta que diera la nueva vuelta, lo cual lo hacía en poco más de una hora. A primera vista, era un bus como otro cualquiera, de la empresa EGA, pero tenía sus particularidades; el mentado bus siempre estaba bien pulido por dentro y por fuera, pero eso no era su atracción, lo era el musicon que se podía escuchar en el trayecto, a través de su potente, sistema de sonido y por supuesto la posibilidad de conocer a otros chicos y chicas. Por ese tiempo dominaban las estaciones de radio, el Grupo Whan, Boy George y su Cultere Club y por supuesto El grupo Queen entre otros, en español El grupo Rana y su Socaribe, sin faltar los eternos baladistas Camilo Sesto, Raphael, José Luis Perales, se empezaba también a escuchar, uno de los primeros temas de Ricardo Arjona Déjame Decir que Te Amo.

Chicos y Chicas de todos los institutos y colegios se veían abordar dicho bus, que cada vez veía crecer su popularidad, que no paso mucho tiempo para que otros dueños de autobuses copiaran aquel estilo de transporte que los jóvenes adoraban. En el interior del bus se veía tapizado con tarjetas, dibujos y calcomanías, así como corazones con los nombres de las nuevas parejitas, que día a día se sumaban o que aquel bus había propiciado el encuentro, que termino en noviazgo en alguna kermese o algún repaso que se organizaba entre la muchachada que abordaba el mentado bus cuyo ruta era de la Colonia al Centro capitalino vía anillo periférico y viceversa. Dicha modalidad duro, hasta que la municipalidad capitalina, restringió la música en los buses de trasporté publico dada las quejas de usuarios que aquello les resultaba molesto o como decía la muchacha ¡Gente que no agarra la onda! Como dice aquella canción: “Mirando en el cajón de los recuerdos, cualquier tiempo pasado nos parece mejor…” Pero cada generación encuentra sus propias formas de expresión; expresiones que los llenan de emoción cuando pasan los años y las recuerdan.
Oxwell L’bu

Imagen: Internet

lunes, 7 de marzo de 2011

***Alux Nahual***

***Alux Nahual***


Bohemios del rock de una semblanza,
que mescla los sonidos autóctonos,
de nuestros ancestros para develar,
el misterio de la “Fabula del Grillo y el Mar”.

Viendo llegar en el horizonte a las carabelas,
que viene pregonando una “Conquista”
que al final nunca se concreto…

Porque aquí seguimos vivos aferrados
a nuestras tradiciones y costumbres,
viviendo en la cultura de los “Hombres de maíz”.

Desnudada el alma en un “Libre Sentimiento”
sabiendo que nada cambia “De la noche
a la mañana” en esas batallas del corazón.

Señalando a los “Traficantes de Religión”
que comercian sin quitar el dedo del reglón,
por eso “Toca Viejo” que el cielo escuche
tu voz para qué el ingenuo no caiga en “La Trampa”.

Pues siendo “Como un Duende” un pueblo
no puede avanzar, ni proclamar un “Alto al Fuego”
en esta “Centroamérica” cuna de poesía
que trasciende…

Por eso a vos que mirando el cielo suspiras,
te decimos “Aquí está tu tierra” por que
“Dime si al olvidado” todo lo que ella te ha dado.

Pues tu vida es un misterio que sola
la luz de lo alto te puede develar,
así que une tu voz y cantemos a esta
tierra bendita con el rayo y el truene
de Alux Nahual.

Oxwell L’bu
Imagen: Internet

viernes, 4 de febrero de 2011

"Memorias del Terremoto en Guatemala de 1976"

“Memorias del Terremoto en Guatemala de 1976”


(Crónicas de los Patojos)

Era uno de esos domingos por la tarde en aquellas calles de casitas iguales, donde corren alegres manantiales de patojos jugando, retozando, gritando… Y que a regañadientes a una hora prudente, se entraban a la casa, dejando tras de sí tantas ganas de continuar, que las horas para volver a salir se hacían eternas.

Pero cual si fuera, premio de consuelo a eso de las 7 de la noche empezaba, la lica (película) por el canal 3. Aquel domingo cual si fuera el preámbulo de una tragedia anunciada, exhibirían la lica “Terremoto” la cual desde principio a fin mantuvo en suspenso a los patojos y con estado de pendiente a los papas.

Al día siguiente, que era el inicio de semana, los patojos volvían a la escuela y los papas a la labor cotidiana del trabajo, además era el inicio de ese nuevo mes, que en cuestiones de clima pone al mundo al revés…Para honrar aquel dicho popular “Febrero es un mes loco” pues lo mismo había lluvia, que calor, viento y frio que una tarde fresca de primavera. Aquella era un lunes de una semana cotidiana, donde los patojos comentaron hasta el cansancio, la lica del domingo, hasta que llego la hora de ir a la cama, unas cuantas horas habían trascurrido desde que el país dormía, pero a eso de 3:03:33 horas de aquel fatídico 4 de febrero de 1976, la tierra sacudió a Guatemala, causándole una gran herida, donde muchos de sus hijos no volvieron a despertar y otros sobrevivieron contando las heridas…



El terremoto de 7.6 en la escala de Richter, con el epicentro localizado a solo 5km de profundidad, afectando a lo largo y ancho al país, con una duración de 49 fatídicos segundos. Fue causado por la falla de Motagua.

En la Colonia, el terremoto sacudió la tierra y las casitas cual si fueran hermanas agarradas de la mano soportaron el embate de la naturaleza, ninguna casa se cayó, algunas solo sufrieron algunos daños menores, como la rajadura de paredes. El drama personal de la gente que habitaba aquella península incrustada en la capital, se resumía en haber salido despavoridos corriendo hacia los campos de futbol y las áreas abiertas, con la gente temblando de miedo y confundida, el ruido de las bajillas que pararon rotas en el suelo, los perros aullando y los patojos orinando en los campos del miedo. Aquella era una madrugada que aun que no hacía mucho frio, todos temblaban, la obscuridad era densa y aquello causaba mayor confusión, dado que no se estaba seguro de que era lo que sucedía.

Luego de aquellas largas horas de obscuridad, poco a poco fue amaneciendo, algunos pensaron en regresar a sus casas, mas debido a las replicas que se empezaron a suscitar, optaron por continuar a la interperie, solo los papas fueron por sabanas, linternas y cosa útiles como inútiles. Los vecinos de la Colonia, por unas horas ignoraban la magnitud de aquella catástrofe donde más de 23 mil personas perdieron la vida, 76 mil sufrieron heridas, y miles perdieron sus casas. Poco a poco se empezaron a tener noticias de la situación en otros puntos de la capital, así como del interior del país, conforme llegaban, la magnitud de la catástrofe se engrandecía.

Dada las replicas que se repetían una y otra vez sin previo aviso en la Colonia debido a la falla de Mixco, lo cual fue haciendo meya en algunas casas de la Colonia, localizadas principalmente en 5 Ave D y E y 15 calle, al igual que en la iglesia católica “Jesús Resucitado” donde inclusive era visible en el suelo una grieta, que se extendía por varios metros. Así como también los daños estructurales en la Escuela Darío González. Por otra parte la Colonia se constituyo en algo así como, el conejillo de pruebas, pues se comprobó que algunos materiales, así como métodos de construcción eran “Anti-sísmicos” como las laminas Duralita, material del cual estaban hechos los techos de las casas.

Tanto en los campos de futbol, como en las áreas verdes y abiertas las familias se establecieron en carpas improvisadas, que se dio en llamar “Champas” lo cual como era de suponer acarreaban incomodidades, aun que para los patojos aquello era una fiesta, ya que se pasaban todo el día jugando y al caer la noche se reunían a escuchar historias de miedo, chistes o a cantar. Pero los vecinos de la Colonia no fueron indiferentes ante el dolor y desastre de sus hermanos en otras áreas del país, se organizaban recaudación de víveres, ropa y medicina para ser llevadas a dichas áreas. El grupo Scout51 alisto a su tropa de Scouts, lobatos y muchachas guías para ayudar en la recuperación de cuerpos y rescate. El padre Antonio y varios feligreses se movilizaron para llevar consuelo tanto material como espiritual a los poblados afectados. Dadas las necesidades de transporte por estos días, por la iniciativa y creatividad de los chapines, nace una nueva forma de transporte público, los llamados “Ruleteros”.



Por estos años el conflicto armado en el país, entre las fuerzas del gobierno y la guerrilla guatemalteca, estaba en plena vigencia, mas por este tiempo se dio una tregua. Es de destacar también la asistencia de la comunidad internacional, pero el país rechazo la oferta de ayuda de Inglaterra por cuestiones de conciencia, dado que Guatemala sostenía su reclamación por el territorio de Belice el cual prácticamente había sido convertido en una colonia inglesa, cuando tanto por razones históricas, geográficas y de idiosincrasia dicho territorio pertenece a Guatemala.


Aun que los atracos no eran generalizados, los vecinos de los barrios se organizaban en patrullas de vigilancia, para salvaguardar tanto a sus familias, como a sus pertenencias. En un sector de la zona 1 en las cercanías del Paraninfo Universitarios fueron un grupo de luchadores encabezados por José Azari . En la Colonia por los jóvenes varones y los papas, los cuales patrullaban por turnos, las calles y callejones.

Sé que para muchos, aquel fatídico día trae a sus mentes imágenes de dolor y muerte, siendo probable que no quieran recordarlo… Comprendiendo dicho dolor, diré que para muchos, que lo sobrevivimos, sigue siendo parte de nuestra historia personal y aun sin quererlo dichas memorias resultan recurrentes. De mi experiencia personal puedo decir que aun mantengo vivida la imagen de personas muertas, colocadas en fila, frente al hospital general, cuando me dirigía de la mano de mi padre rumbo a su negocia, el cual cuando llegamos estaba reducido a escombros…El me soltó la mano, se agacho para recoger algunas cosas, se arrodillo y rezo un padre nuestro, luego voltio su mirada a mí y en ese momento aun que arrodillado era de mi tamaño, sentí que tenia tal estatura, que su cabeza tocaba el cielo .. . Luego se puso de pie y me dijo –No importa lo volveré hacer (refiriéndose a su negocio) y más grande- Lo cual ha sido hasta el día de hoy una de las más grandes lecciones que recibí de mi padre, de que un hombre puede caer, más debe de levantarse…Y de alguna forma resume, la frase que acuño el entonces presiden Kjell Eugenio Laugerud García “Guatemala esta herida, pero no de muerte.”

Oxwell L’bu
Fotos: Internet                                                                     


                                                                        

domingo, 26 de diciembre de 2010

"Aquellas Navidades en mi Barrio"

“Aquellas Navidades en mi Barrio”


(Reseñas de Guatemala)

En aquel barrio feliz, de calles sencillas y casitas todas iguales, Navidad no era un día, pues se extendía durante todo el mes… No eran los regalos o las fiestas las que la hacían memorables cada Navidad, era ese espíritu de pertenecer, a una “Gran Familia” donde la alegría se celebraban en común y las penas y tristezas se compartían, todos conocían a sus vecinos, nadie se miraba como extraño, pues tenían y compartían ese pedacito de cielo…

Cada día era de celebración, por la amistad, por las cosas sencillas que vuelven cada momento inolvidable…Los patojos jugando por las calles, los muchachos tirando racimos de flores con sus palabras a las chicas que caminaban por las calles, otros pintando las fachadas de las casas, las mamas preparando el ponche y los tamales, la pierna, el lomo relleno y todo aquello que le da ese sabor a la “Navidad Chapina” que se añora en la distancia.

En las calles se sentían en una mescla deliciosas, los aromas del pino, la manzanilla y el incienso, en los jardines repletos de flores, cual si fueran niñas sonreían las pascuas, alguno que otro canchinflín revoloteaba silbando al aire la alegría de los patojos. Unas semanas antes de la noche buena, en las cuadras empezaba la colecta de casa en casa, para comprar el pino y los adornos para decorar la cuadra; también se empezaba a organizar los diferentes “Repasos” o fiestas de Navidad y de fin de año, que se hacían en las principales calles de la Colonia.

La semana de la navidad, casi todas las calles se vestían de fiesta, con flecos de colores que colgaban por sus calles y que cuando los tocaba el viento parecían estar bailando, las aceras de las calles pintadas con motivos navideños que solían durar algunos mese s, hasta que llegaban las lluvias y los iban lavando.


Llegado el 24 de diciembre, las casas parecían transpirar los aromas de la “Navidad Chapina”, los patojos pasa que pasa en la cocina, metiendo los dedos en la masa de los tamales o robándose los pedacitos de fruta para el ponche y allí estaban las mamas, sacándolos de la cocina. Las chicas probándose una y otra vez el estreno de navidad y ensayando su mejor sonrisa frente al espejo, mientras por la cornisa se les resbalaba la coquetería…Los muchachos ensayando sus además y pasos de baile o conversando en las esquinas, los papas aprovechando el descanso, para reconocer la casa de donde muchas veces eran los grandes ausentes por ese exceso de trabajo, al que los sometían sus obligaciones, pues esta vida con sus contradicciones ,les consumía el tiempo trabajando para darle a los suyos lo que ellos no tuvieron.


Para eso de las seis de la tarde todos se peleaban para ser los primeros en bañarse y luego estrenarse la ropa nueva, las mamas se plantaban en la cocina para no dejarlos entrar, pues deberían de esperar hasta el momento de la cena, los cohetillos se dejaban escuchar, esos aromas dejaban en el paladar un sabor que nunca en la vida se habría de olvidar…

Las calles se empezaban a cerrar, en la “Isla” y Octava avenida se preparaba la disco rodante Black Machine, en la 5 avenida y 18 Happy Disco, en la 20 bajando hacia el mercado Caribean Disco, y en otras calles y avenidas Music Power, total era que a lo largo y ancho de la Colonia la música vibraba en las calles y en los corazones, con canciones que marcaban una época y que con el tiempo embriagaban las memorias con nostalgias.

Aquella noche no faltaba quien despidiéndose (momentáneamente, pues se volverían a ver en poco más de una hora) de la novia, le dieran las doce de la noche, para luego salir volando entre cohetillos y canchinflines para estar en casa y dar el abrazo a la familia. Y como olvidar al padre Antonia Travadelo y sus misas de gallo, que te forzaban a estar hasta 5 minutos antes de las doce en la iglesia, pues como él decía: -No hay mejor lugar para celebrar que en la casa del “Nino Rey”.

Al dar las doce entre abrazos efusivos, aquel tronar de cohetillos, de mas, de media hora, la veladora y el incienso frente al nacimiento elevando una oración, para luego ir de casa en casa regalando abrazos y comiendo un poquito, para luego llegar a casa casi lleno, los patojos destapando sus regalitos, los papas mirándolos llenos de alegría y esperanza, los abuelos recordando con añoranza… Y en una mescla de aromas, sabores, colores y ese calor de la gente, era sentir como el amor de Dios se ha volcado en las calles en noche buena.

En la cena de navidad, no faltaban los brindis mesclados con las oraciones, los cantos, las canciones y un cumulo de emociones, que hacían que aquellos aromas y sabores se vuelvan inolvidables y marquen la vida. Pero una vez acabada la cena, los patojos se ponían a jugar y a quemar sus cohetillos, los muchachos de vuelta con la novia, las muchachas ensayando sus sonrisas y la música dispuesta para todos los invitados o no a la fiesta. En aquella noche que todos deseaban que fuera eterna, nacían nuevos amores, crecían nuevas esperanzas y las alegrías eran rosarios compartidos de todos aquellos años vividos.


Al día siguiente, que era mañana de desvelados, los patojos salían desde temprano con una bolsa en mano, en busca de los cohetillos que no habían reventado, para luego armar sus guerritas de cohetillos y canchinflines, donde más de alguno pagaba el precio, por ver con desprecio el poder de la pólvora… Los mayores despertaban un poco más tarde a repetir lo de la cena y alguno que otro muchacho preguntándose si lo vivido la noche anterior, no sería un sueño. No faltaban los repasos del día de navidad en la casa de algún vecino.


Aquellas navidades del barrio, se hicieron inolvidables, NO por el exceso y abundancia, si no por ese espíritu de compartir…Se quedaron impregnadas en el alma, por el aroma de esos recuerdos que son recurrentes cuando te recuerdas y te parece que fue ayer.

Oxwell L’bu
Fotos: Matz Sagas

jueves, 16 de diciembre de 2010

"Posadas Guatemaltecas"

“Posadas Guatemaltecas”


Hablar de posadas, es más que hablar, de religión, tradiciones y costumbres, es de alguna forma remontarnos de una parte de nuestra historia y de lo que habla de alguna forma de nuestra identidad. Sus orígenes se enmarcan en una de las ciudades más bellas del mundo, la de “Santiago de los Caballeros de Guatemala” hoy Antigua Guatemala.

Fue por aquellas calles de piedra, donde el hermano Pedro de San José de Betancourt introdujo, aquella costumbre de origen español, en el anochecer de un adviento de aire templado, con las calles iluminadas por farolitos, que colgaban del techo de las casas…Aquello era una pequeña peregrinación, que recorría las principales calles de “La ciudad de Piedra” llevando en una pequeña anda, las imágenes de María y José, como una remembranza del recorrido de la “Sagrada Familia” de Galilea a Belén.

El tiempo transcurrió, mas sin embargo aquella tradición permaneció y se traslado también a la nueva capital de Guatemala, en el Valle de la Hermita. Y así esta costumbre se fue enraizando en nuestra cultura, generaciones tras generaciones han vivido el colorido y aromas de las posadas guatemaltecas.

Y así de barrio en barrio, de casa en casa se vive esa tradición en las calles de todo el país, desde Puerto Barrios a Escuintla, del Peten a Xela, de Sololá a las Verapases y Esquipulas…Cada región del país tiene sus particularidades de vivir este tiempo de adviento, así como las posadas, dada la riqueza cultural, lingüística, así como de los micro climas que se manifiestan en cada región.

En La Colonia, esta costumbre vino, junto a los primeros que llegaron a vivir, a aquella península incrustada en la metrópoli capitalina; las posadas inician año tras año en el adviento, del 15 al 24 de diciembre, mas los preparativos y organización, se hace con semanas de antelación, tanto los patojos, los jóvenes y los adultos les entusiasma esta celebración.

En aquellos años, tanto el Padre Antonia y los diferentes grupos y hermandades, se reunían para organizar las posadas, así como también el grupo 51 de los scouts de Guatemala, que tenía su sede en la única casa, que esta justo en la esquina de la 5 Ave. Y 15 calle (donde ahora, hay una tienda). El grupo 51 con su tropa de scouts, su grupo de Lobatos y Muchachas Guías, era uno de los grupos más grandes de la ciudad capital en aquellos años y por lo mismo contaban con el material humano, para realizar las posadas en grande, a lo largo y ancho de la Colonia. Y así se les miraba, en el mes de noviembre colectando periódicos viejos, para luego venderlos y así agenciarse del dinero necesario, que siempre suponen este tipo de celebración. Elaboraban con sus manos los farolitos de madera que forraban con papel celofán de color rojo y colocaban en medio una candela, armaban el anda y la decoraban bellamente y luego ponían las imágenes de San José y María, se hacían de los chinchines, los pitos y las caparazones de tortuga con que acompañaban, el recorrido del anda por las calles de la Colonia, con el tradicional conjunto de sonidos, hasta la puerta de entrada, donde sería recibida la posada. Aquello era una fiesta para los patojos, cantando villancicos en el recorrido, quemando cuetillos y a la distancia sintiendo el aroma de los tamales y del ponche de frutas. En el trayecto otros más se iban uniendo, pues todos eran bienvenidos, pues como decimos en buen chapín, “Si llegan más colados, se le echa agua al caldo”.

Al llegar a la casa que recibía la posada, a lo largo de la cuadra se quemaban cuetillos y todos salían de sus casas para unirse a la posada, el aroma de la pólvora se confundía con el de los tamales y el ponche…Y así daban inicio, aquel ritual, entre cantos y rezos:



Afuera:'

En nombre del cielo

Os pido posada

Pues no puede andar

Mi esposa amanda Adentro:

Aquí no es mesón

Sigan adelante

Yo no puedo abrir

No sea

Afuera:

No sea inhumano

Tenganos caridad

Que el Rey de los cielos

se lo premiará Adentro:

Ya se pueden ir

Y no molestar

Porque si me enfado

Os voy a apalear

Afuera:

Venimos rendidos

Desde Nazaret

Yo soy carpintero

De nombre José Adentro:

No me importa el nombre

Déjenme dormir

Porque ya les digo

Que no hemos de abrir

Afuera:

Posada te pide

Amado casero

Por sólo una noche

La reina del cielo Adentro:

Pues si es una reina

Quien lo solicita

¿Cómo es que de noche

anda tan solita?

Afuera:

Mi esposa es María

Es reina del cielo

Y madre va a ser

Del divino verbo Adentro:

¿Eres tú José?

¿Tu esposa es María?

Entren peregrinos

No los conocía

Afuera:

Dios pague, señores

Vuestra caridad

Y que os colme el cielo

De felicidad Adentro:

Dichosa la casa

Que alberga este día

A la virgen pura

La hermosa María



Luego los dueños de la casa, abrían la puerta, dejando entrar a “todos los invitados”, se rezaba la novena, para que después los patojos y grandes quebraran la piñata, sirviendo los tamales y el ponche. Más de una vez la muchachada aprovechaba para poner música y armas la parranda. Todo aquello es parte del colorido y sabor de la “Navidad Chapina”

Cabe destacar, que tiempo después las posadas han ido viendo cambios, en cuanto a lo forma en que se realiza, no así en su esencia, por ejemplo se empezó a montar el anda en un carro, el cual era seguido por una caravana de vehículos, los cuales bocinaban, tocaban los pitos, chinchines y la tortuga desde los carros…

Oxwell L’bu

miércoles, 10 de noviembre de 2010

"Vientos de Vacaciones Parte III"

“Vientos de Vacaciones Parte III”


(Historias de La Colonia)

Con la cercanía de las fiestas de fin de año, algunos de los muchachos y muchachas optaban por trabajar durante las vacaciones, no solo para ayudar a sus familias, sino también para procurarse el estreno de navidad.

Durante el día las patojas y patojos eran los reyes de las calles, estas eran inundadas no solo por sus juegos, también por sus carcajadas y esa alegría que todo lo pinta de colores. Pero al caer la tarde, uno a uno los enamorados empezaban a sumarse…Parejas tomadas de la mano, otros esperando a la novia en la esquina o en una estación de autobús, otros regresando junto a los adultos después de una jornada de trabajo. Al tenderse el manto de la noche, el cielo se tapizaba de estrellas y en el firmamento se veían las montanas y el coloso volcán, en el cielo la luna con la cara tiznada miraba a las parejas de enamorados y a los que recién despertaban a esos llamados de la vida, que los sacaba de su guarida y los hacía ir de casaría, recorriendo las calles de la colonia.

Algunos optaban por irse a “sextear” como se le solía llamar a ese paseo por toda la sexta avenida de la capital. Yendo de vitrina en vitrina, para ver no solo las novedades de los almacenes, sino también a las vacacionistas que recién acababan de guardar la falda escolar.

La nueva onda del patinaje entusiasmaba a la juventud, que cuando el presupuesto lo permitía, abarrotaban las llamadas “pistas de patinaje” donde patinaban, haciendo maromas al ritmo de la música para llamar la atención de las muchachas que no pocas veces acababan en un tremendo somatón… Dado que no todos tenían esa habilidad de patinar sin caerse, era común ver a los patojos y muchachos ensayando en los callejones de la colonia, en los que pese a las caídas no disminuía su entusiasmo. Los llamados repasos seguían a la orden del fin de semana los cuales se disputaban la atención de aquella generación que amaba el baile, pero a la que aquella moda empezaba a empatinar. La música y el ambiente que reina en las pistas de patinaje eran como un imán, para aquella muchachada, que buscaba puntos de reunión donde esquivaran la mirada inquisitiva de las mamas de las muchachas. Los pistas más frecuentadas por la cercanía a la Colonia, eran el Resbalón (que estaba en el Centro Comercial Montserrat en la Calzada San Juan) y El Corralón (en la calzada Roosevelt). Tanto para ir como para regresar y hacer que el dinero rindiera, más de alguno, se colaba (subirse sin pagar) en la puerta trasera de la camioneta, para ahorrarse los cinco centavos que costaba el transportarse por aquel tiempo, alguien se preguntara, pero que compraba cinco centavos, pues una bolsita de Tortix, un chocolate, un par de cigarrillos (pues los vendían sueltos) en fin. Algunos hasta caminaban de la Colonia a la calzada san Juan de ida y vuelta, para ir a comprar los ya extintos discos de 45 RPM los cuales de cada lado tenían una canción, para tener la música del momento, para los repasos. Algunos otros se pasaban hasta horas de la madrugada esperando, que el programador de turno se durmiera o se le olvidara poner la señal de identificación de la estación de radio, la cual ponían justo al iniciar la canción, cosa muy común en aquellos días para disuadir las copias que se hacían en los casetes.

Los años ochenta traían sus vientos de cambio, no solo en cuanto a la música y las modas, también en el ambiente socioeconómico y político que aquella generación enfrento en medio de ilusiones, sueños y el recuerdo del primer amor.

Oxwell L’bu
Fotos: Internet


sábado, 6 de noviembre de 2010

"Vientos de Vacaciones Parte I"

“Vientos de Vacaciones Parte I”


(Historias de La Colonia)

Los patojos contaban los días, las horas y algunas hasta adelantaban el reloj para ganarle tiempo al tiempo, comiendo ansias por salir de vacaciones y dejar atrás los horarios, las tareas y ese monstruo que se agiganta cuando llegaban los exámenes de finales de año.

El esplendoroso volcán sigiloso contemplaba los campos de futbol donde se levantaban las polvaredas debido a los vientos de noviembre que celebran cuando se elevan los alegres barriletes y tapizan de alegría y color el cielo azul. A partir del último día de clases al dar las primeras horas de la mañana, las calles se vestirán de juegos y de vez en vez de alguna que otra riña…Era como cuando en la escuela suena el timbre del recreo y los patojos salen despavoridos a jugar; sus gritos de alegría resonaban en las montañas y las calles se transformaban en un gigantesco campo de recreo.

La temporada de base bol en las finales, que siempre era entre los Dodgers de Los Angeles y Los Yankeess de New York y la estupenda narración de el Sr. Abdón Rodríguez Zea que con su estilo tan particular hacia vibrar de la emoción a chicos y grandes, nunca faltaba el tema de la serie, que era una canción de música salsa, cumbia o merengue. Durante ese tiempo allí estaban los patojos pegados al televisor, mientras las mamas protestando en espera de su novela. Al día siguiente salían con sus palos de escobas por bates y sus pelotas hechas de papel periódico y trapos envueltos en una media vieja de mujer , por bases piedras, asiendo caso omiso a las reglas del juego imitaban las jugadas y se divertían de lo lindo, mas allá otros jugando futbol, otros yendo a los barrancos (El de las Guacamayas o el de Lo de Bran) en busca de cañas bambú para construir los barriletes, aventurar en la espesura de la vegetación o simple y sencillamente jugar en las posas de agua clara . Las patojas por su parte saltando en grupos la cuerda, jugando tenta o con sus clásicos cantos, que aun cuando se entraran a casa quedaban resonando en los oídos. Todo aquello era una fiesta, una fiesta de niños jugando, saltando, gritando, retozando en las calles, las mamas peleando para que entren a comer, ellos entrando a regañadientes y atragantándose, ante la prisa para salir a seguir jugando o a escuchar las historias de Don Quique en la esquina de la cuadra.

¡Ah! Tantos juegos que poco a poco se van quedando al olvido y cuyos juguetes en poco tiempo pasaran a ser piezas de museo, como los trompos, los cincos o canicas, el capirucho y las ya legendarias bicicletas californianas que los patojos se las prestaban entre sí, pues no todos tenían una o las acrobacias que hacían algunos en las patinetas (monopatines) en las planchas de cemento que quedaron de recuerdo de la visita de los gringos después de aquel 4 de febrero del 1976 cuando un terremoto sacudió Guatemala.

En aquel tiempo era como si todos los días fuera domingo, no había que esperar el fin de semana, porque la semana solo tenía un día y ese día se llamaba “Felicidad” en el que lo único que cambiaba era el juego que se jugaba.

Oxwell L’bu

sábado, 12 de junio de 2010

"Sonando tras un Balon"





“Soñando tras un Balon"
  (Historias de la Colonia)

Mis vagos recuerdos me remontan al mundial de 1970 cuando Brasil se corono por tercera vez en su historia como campeón del mundo y Pele fue considerado el mejor jugador con su número diez, creo que desde allí todos hemos querido ser el número diez alguna vez en nuestras vidas…Mas el mundial que mejor recuerdo de aquellos años de infancia es el de Argentina 1978 cuando ellos se coronaron campeones.

En aquel tiempo el llegar a tener unos auténticos zapatos de futbol y una pelota de cuero era el mayor anhelo de los patojos (niños) del barrio, pero aquello, no nos quitaba el sueño, pues después de cada partido todos los patojos (niños) de la cuadra salíamos a rifarnos el físico detrás de una pelota de plástico, con la misma alegría, devoción y entrega de quien juega un partido de la copa del mundo.

Algunos tomaban su playera favorita y le pintaban el número diez o se lo ponían con masking tape o cinta de aislamiento eléctrico. Todos nos autonombrábamos, con el nombre de nuestro jugador favorito que cambiaba conforme crecíamos (Pele, el Kaiser Franz Beckenbauer, Teófilo Cubias, Mario Kempes, Zico, Sócrates, Cuyff, Maradona, Bebeto etc.) por supuesto nunca faltaba el o los narradores, que mientras jugaban narraban las jugadas al estilo de los comentaristas de la televisión o la radio. Todo era una fiesta hasta que alguien pateaba la pelota hacia algún tejado a hacia la casa de la “Doña Carlota que nos pincho cien pelotas” que Ricardo Arjona menciona en su canción.

El mundial era una verdadera fiesta en todo el sentido de la palabra, para los adultos y los patojos de la cuadra, pues antes de cada partido, se daba el ritual de siempre, las mamas preparando la boquitas (aperitivos, botanas, bocadillos) y los papas hiendo a la tienda a comprar las bebidas para los invitados y los que llegaban sin invitación a la sala de la casa, que se llenaba a reventar y donde se dejaban escuchar los lamentos uuuuuuuuuu o el ¡Que si mas…! O la algarabía sonando al unisonó cuando todos gritaban goooooooooooollllll y después del partido nunca faltaba la discusión por las jugadas, los goles y los que no fueron goles, nunca faltaban los comentarios y saludos gratuitos hacia los árbitros, pero a los patojos aquellas discusiones de adultos poco les importaban ellos salían a revivir las acciones y a trasladarse por un momento a otro mundo, donde ellos eran los mejores jugadores y hasta escuchaban las ovaciones de un público que eran ellos mismos…

Hoy han pasado los años y aquellos niños han crecido, mas siguen gustando del futbol, muy pocos de ellos lograron su objetivo de llegar a jugar de forma profesional, pero ese niño sigue intacto allí…Allí donde el tiempo no transcurre, allí donde los sueños son posibles…Porque aun que hoy físicamente ya no son aquellos niños, se ven reflejados en esas nuevas generaciones que de alguna forma siguen manteniendo vivo aquel sueño corriendo tras un balón…

Oxwell L’bu
Fotos Byron Perez



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lunes, 31 de mayo de 2010

"Loteria la Huerfanita" (Historias de la Colonia)


Lotería la Huerfanita”

(Historias de Colonia)

Con el calor intenso del medio día y las tardes templadas por esa briza primaveral del mes de abril, la feria llegaba año tras año a la fortaleza natural flanqueada por barrancos y vigilada de cerca por el coloso volcán… La caravana de los camiones transportando las estructuras metálicas de los juegos mecánicos que entraban por la quinta avenida de La Colonia, los patojos los miraban llegar con esa ilusión en los ojos de quien espera una fiesta.

La feria siempre se instalaba en el mismo lugar, justo en el campo que estaba tras el costurero y el salón parroquial; los patojos curiosos se acercaban para observar como de la noche a la mañana la feria se instalaba. Usualmente llegaban un día jueves y empezaban el viernes por la noche y allí estaban las patojas y los patojos viendo como le sacaban el pisto (dinero) a los papas, para subirse a los juegos mecánicos como la rueda de Chicago, el pulpo, las sillas voladoras en fin, sin faltar los futillos(mesas de futbolito) y demás juegos, pero sobre todo el jugar en la mentada lotería…

Justo a las siete de la noche se dejaba escuchar por los altoparlantes la invitación para la primera jugada de la noche con el tono y forma tan particular de decir las cosas, de quien cantaba la lotería: -Suuuuuuuu Loterrria La Huerrrrrrfanita, yyyaaaa esta aquiiiiiiiii, asi que damas, caballeros, niños y hasta el chucho (perro) de la casa están invitados a esta noche de suerte, noche donde la luna y los gallos se desvelan… Así que, a apartar sus cartones, que los premios son de a montones. Algunos llegaban desde temprano para apartar su lugar, otros por el contrario se subían a la rueda Chicago o en las sillas voladoras, donde los muchachos esperaban pacientemente para que el viento soplara a su favor a su favor, para poder tener así una visión más amplia de las piernas y algo más de las muchachas. Los patojos por su lado comiendo chucherías como manzanas forradas de caramelo rojo que parecen cerezas gigantes, las plataninas, los algodones de azúcar de colores, elotes asados, el atol de elote, las tostadas de frijol o de aguacate, los panitos de San Antonio, los chuchitos(tamalitos de elote con carne), sin faltar los que son dulcitos por dentro, dulcitos por fuera , que, que más se puede pedir, los rellenitos….

Otros, tanto patojos, como muchachos jugando futillo o esperando a que pase la muchacha de sus sueños. Por doquier resplandecen los focos de neón y las luces de los juegos mecánicos, se escuchan los gritos de las muchachas y las carcajadas de los patojos y en medio de aquella fiesta se distingue un dejo de tristeza de los que apenas ayer eran patojos y hoy a fuerza de necesidad son los nuevos operarios de la feria. Pues al parecer para la gente de la feria el tiempo corre más a prisa, pues no hay tiempo para ser niño o adolecente, el tiempo apenas alcanza para ganar el sustento… Pero la feria tiene que seguir y la suerte se juega en la lotería de la vida que a veces se parece a la lotería La Huerfanita. Faltan solo 15 minutos para las ocho de la noche y por medio de los altavoces, la voz no deja de invitar, a pesar de que la galera casi está llena a reventar. –Pase adelante que aun hay carrrrrrrrrtones, aun hay espacios para la suuuurteeeeee….Así que le vamos a pedir a la dama de la esquina que se corra un poquito y haga un espacito para los que están entrando, para la primera jugada de la noches en su looooooooterrrrrria La Huuuuuuuuerrrrrrrrrrrfanitaaaaaaaa…

Al dar las ocho empieza la cuenta regresiva’ -Un minuto para que la primera juuuuuuuuugada de la noche empiece, así que vengase volando que esto está empezando, ya la góndola está girando y las pelotitas….En eso interrumpe una voz chillona de una mujer: -Espéreme Don que yo también quiero jugar, por vida suya deme un cartoné… Uno de los ayudantes y fuerzas la acomoda en una banca a la ley de Horacio (pues le queda una nalga en el espacio) y le da las semillas de maíz y el cartón de lotería. –Agora siiiiiiii, damos inicio a la primera jugada de la noche de su loterrrrrrrria Laaa Huerrrrrrrrfanitaaaaaa…

-Jira y jira y jira y jira hasta mirar a la guajira la tómbola de la suerte que eso sí, no pronostica la muerte y sale la primera bolita y es precisamente la reina pelona con cara de anona la muerte, la muerte….Sigue corriendo y va llegando al que cuando llega tarde la mujer con un sartén para darle lo está esperando, el borracho a que pobre mamarracho y la tómbola sigue girando como gira el planeta y sale lo siguiente bolita como un cometa, la escalera, la escalera que si te caes que llamen a la enfermera, la tómbola sigue girando porque la Huerfanita está regalando para que le lleve a la doñita un cazo, el cazo, ya tenemos a gente esperando sus lugares para la segunda jugada de la noches y es que su looooooooterrrria la Huerfaniiiiiiiitaa esta regallloooooooona y mientras la góndola sigue girando y va llegando el más chulo el catrín, el catrín…. Alguien grita: Loteeeeeeeriaaaa, loteeeeeeeriaaaa…Nadie nueva los maicitos de sus cartones damas y caballeros, que vamos a revisar. Y comienza el proceso de chequear una por una las figuras: empieza a gritar una a una el ayudante –La muerte, si afirmativamente la muerte, el borracho, si tenemos el borracho, el tambor, déjeme ver….No el tambor aun no sale…!Ah ¡es que yo pensé uste que era el cazo replica la señora (más de alguien murmura vieja mula). Así que aun no hay ganador y la tómbola sigue girando y la siguiente bolita va llegando y rebotando la sandilla, la sandilla la que alcanza para invitar a la tía la sandia, sigue girando y va llegando el que siempre esta erecto y dispuesto a entrar…No me piense mal caballero porque se trata del soldado, el soldado….Looooteriaaaaaaaa, loooteriaaaaaaaaaaa, nadie se mueva que vamos a revisar y comienza el proceso de chequeo y esta vez sí, si hay lotería, algunos se paran disgustados y se van, otros por el contrario piensan que aun es joven la noche y siguen probando suerte y los que estaban parados esperando se apresuran para sentarse en los espacios vacios y así sigue la noche y seguirán las siguientes 10 noches, los patojas sangrando a los papas y a los abuelos para ir a la feria, las muchachas y muchachos haciéndola el mejor pretexto para estar un poco más tarde en la calle y tener esos encuentros de amor de adolecentes.

Y así año tras año la feria seguía llegando, pero los que apenas ayer eran los niños de la feria en poco tiempo la necesidad los hace crecer a pasan a ser los operarios y los que eran operarios los jubila la vida porque envejecen tan a prisa que siempre les parece que fue ayer…

Oxwell L’bu