sábado, 27 de enero de 2018

"Las chucherías de don Tim"

"Las chucherías de Don Tim"
Todos los días al salir de la escuela, haciendo el ajuston, con los centavos que me había dado mi madre y la abuela, corría a la tienda ambulante de don Tim, para comprarme una de esas chucherías, que hoy evoco en el tiempo y la distancia.

Esos mangos verdes, con pepita y limón despertaban la emoción, esa naranja dulce con pepita hacia que se hiciera agua la boca, los pepinos con sal y con limón causaban en el presupuesto una total insureccion.

No era sólo comprar, era compartir y tener una ocasión mas, para celebrar la vida con los amigos y compañeros; era ver la cara de alegría, cuando a una chiquilla le comprabas una manzana cubierta de dulce rojo, era esa refacción por la que tanto nos peleaba mamá, pues a la hora del almuerzo, ya no había espacio para más, era escucharla decir: preferís las chucherías de la calle a una buena alimentación, patoso cabrón..."

En la tienda de don Tim, era seguro encontrarse con la alegría, era ver su destreza con el cuchillo, era verlo rebanar un membrillo en segundos, era una alegría que no se olvida, eran aromas y sabores que se evocan.
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sábado, 13 de enero de 2018

"En la camioneta"

"En la camioneta..."
Cómo patojos en probeta, a falta de carro o motocicleta, la mayoría andaba en camioneta.

Los que fuimos de a pié, sabemos como fue...Aún vivimos para contarla, esa historia tan larga. Y es que en la camioneta, de todo podía pasar, desde conocer allí a la chica que te quitaría el sueño, conocer al amigo de toda la vida, escuchar esa música inolvidable o quedarse dormido y ser despertado por el chófer al otro lado de la ciudad.

En los ochentas, las camionetas se convirtieron en discotecas rodantes, para la alegría de la muchachada y el enfado de alguna gente amargada. Esperar la camioneta en la parada, era ver a las colegialas pasar o con los amigos empezar a vacilar, era la mejor ocasión para acercarse a la chica que te aceleraba el corazón, era recibir el ticket y contar los dígitos, para ver si sumaban un 21, era colarse en la puerta de atrás para ahorrarse los 5 y luego los 10 centavos del pasaje...Era viajar sin equipaje contemplando el paisaje o viendo los bellos ojos, la pantorrilla, el escote o algo más de las flores que acompañaban aquella odisea.

Y es que en las camionetas de todo podía pasar, cosas que se recuerdan con alegría y nostalgia de una época que ya no volverá, pero uno añora que volviera....
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viernes, 24 de noviembre de 2017

***Nos besábamos en cada esquina***

***Besándonos en cada esquina***
Más de una vez nos fuimos de capiusa,
le torcidos el brazo a la rutina,
nos besábamos en cada esquina
celebrando la indiciplina,
pensando que nadie nos veía
así fue aquel primer amor.

De pequeñas cosas hacíamos una fiesta
tus suspiros eran la orquesta,
tu le ponías música a mi canción;
tu con la calcetas arremangadas,
con la mochila en la espalda
luciendo esa falda escolar.

Nos besábamos en cada esquina
con pasión de niños, con dulzura
el elixir de esa locura que la activa
el primer amor...
Locura que nunca más encontrará cura
y al final es el mejor antídoto contra
la depresión.

Nos besábamos en cada esquina
sin pensar si tu padre nos sorprendería
y pensaría, quién es ese desaforado
que camina a su lado, quién es ese
susodicho que besa a mi primcesa,
¡Ojalá  sea solo un capricho!
pues yo no quiero como yerno
a ese bicho.

Nos besábamos en cada esquina
desafiando a tus pretendientes
que nos saludaban a regaña dientes,
esperando que te pusieras los lentes
y te dejarán ver lo que la miopía
te impedía.

Nos besábamos en cada esquina
pues cada esquina tendría nuestra huella,
los rastros que aquel amor primero,
el que fue verdadero, aquel que es mas
que pura ilusión.
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jueves, 16 de noviembre de 2017

Cuando éramos patojos

"Cuando éramos patojos"
Cuando éramos patojos, no existía la distracción del celular y la mejor manera de hacer amigos, era el iniciar una conversación, sin importar la ocacion.

Cuando éramos patojos, cualquier esquina era el mejor lugar para una conversación, cualquier banqueta era una hemoroteca donde encontrábamos más que entretenimiento, la compañía para celebrar el día. Nuestras mayores alegría estaban en las cosas triviales y sencillas, esas que acarician el corazón.

Cuando éramos patojos cualquier ocacion era propicia para compartir, quizás las nuevas generaciones de nosotros se podrán reír, porque en nuestras vidas no había tecnología  y es así, pero conocimos la alegría.
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martes, 14 de noviembre de 2017

"La tele de todos"

"La tele de todos"
Se sentaba frente al televisor y empezaba a zapear, matando el tiempo...A veces en la sobre abundancia, se pierde el encanto, de aquello que tanto se deseó.

Han quedado atrás aquellos años, en que solo habían 3 canales de televisión, en los que sólo uno o dos hogares en la cuadra tenían tele.  Esos tiempos cuando era una bendición, que te dieran permiso de ver, un programa de televisión.

Aquello más que una limitación era una estupenda ocacion, para compartir con los cuates de la cuadra. Aquellas reuniones eran una fiesta, donde la orquesta, eran las risas de los patojos, que como piojos, se sentaban en torno al televisor...

Quien no recuerda a don Migue, a don Max o a a ese señor a todo dar, que nos invitaba a su hogar y su señora, dándonos la bienvenida, con la advertencia ¡Patojos no me vayan a ensuciar! Sino no los volvemos a invitar.

Como olvidar aquellos primeros amores de televisión, que no eran más que una boba ilusión  o aquel suspenso y emoción de chiquillo, viendo aquella película o la serie de moda y justo cuando estaba de lo mejor,  venía el apagón, que usualmente dañaba alguno de los tubos y nos dejaba sin televisión, por un mes.Entonces la sala volvía a estar vacía y las calles llenas de patodos retozando, hasta que un día, alguíen gritaba a todo pulmón ¡Ya arreglaron la televisión!
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miércoles, 11 de octubre de 2017

***Ls tiendas de mi barrio***

**Las tiendas de mi barrio***
Esas tiendas de mi barrio,
donde se iba a comprar,
lo que se iba a necesitar,
para el consumo diario,
parecían no tener horario.

Pues estaban abiertas,
desde antes de amanecer
y no cerraban hasta
bien entrado el anochecer;
exhibían chucherias en frascos
gigantes de vidrio, en sus estantes
había de todo lo imaginable
y el tendero era siempre muy amable.

Fiado o de contado
se compraba el pan sagrado,
la libra de azúcar, la Incaparina
o la bolsita  de café;
el tendero fiaba de buena fe,
aunque a veces perdía la cuenta
y la ganancia no sabia a
donde se fue.

Las mamas siempre escogían,
el peor momento para mandar
al patojo al mandado,
justo cuando su programa
favorito había empezado;
pero a regañadientes
salian disparados...
Con la promesa de poder
comprar alguna chuchería,
o la amenaza de que
si no iba, no comía.

Como olvidar las tiendas
pintorescas de mi barrio,
donde igual uno se podía
encontrar, con la doña
que no paraba de hablar...
con el amigo para ir a vacilar,
o con la doncella de quién
te ibas a enamorar.
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jueves, 10 de agosto de 2017

"Desde la terraza de aquella casa"

"En La terraza de aquella casa"
Desde niño todos los dias al caer la tarde, como los gatos me subía al tejado a contemplar la luna, sin estar enemorado.

Al llegarme la adolecencía, a la par de mi creció la demencia y se fue enraizando en mi corazón. Sin ser poeta poco a poco me fui convirtiendo en ese punto, en el universo, que escribe versos al caer la tarde.

Todos los días me subía a la terraza de aquella casa,  con mi pequeño radio a transistores a escuchar la música cuando al parecer se quedaban dormidos los locutores, mi gato Claroscuro  me acompañaba. Al caer la noche el cielo se tapizaba de estrellas, la luna apenas se levantaba, yo la observaba y la imaginaba como una niña vestida de blanco y con la carita tiznada y el alma eternamente enamorada.

Le escribía versos a la doncella que aún no conocía, pero que sabía que existía y que quizás soñaba con un tipo como yo, con el alma cargada de ilusiones sin estrenar y un corazón que se entrega al amar.

Desde esa terraza, en aquella casa, conté junto a mi gato las estrellas y descubrí sus bellos ojos en ellas, conocí su alma, fue una revelación que se metía en mis venas al escuchar aquella canción.
Oxwell L’bu Copyright © 2017