jueves, 31 de mayo de 2012

“Los Zompopos De Mayo”

“Los Zompopos De Mayo”
(Crónica De Los Conatos de Invierno en Guatemala)

Meteorólogos de esos conatos de invierno chapines, cuando a los patojos se le mojan hasta los calcetines… Que desde sus nidos de aserrín, se hacen en mayo tan evidentes como un polvorín.

En el mes en que se celebra a la “Doncella del Cielo” y mostramos más amor a la madre y los primeros aguaceros se hacen presentes. Es en este mes cuando el cielo llora de felicidad mientras el sol se sonríe y la luna s...e desvela contemplando las flores. En las calles se ve a los patojos chapoteando en los charcos felices en los charcos que se forman en la vereda del camino, otros mas allá haciendo carreritas con barquitos de papel en las corrientes de agua, que se forman cerca de las alcantarillas, otros más tirándose bolas de lodo y los mas traviesos casando zompopos de mayo.

La casería iniciaba con las primeras lluvias, que era cuando dichos insectos salían por montones de sus nidos subterráneos, los patojos se esforzaban por atrapar a los más grandes, aun que el aguijón de sus picadura les dejara la mano hinchada. Algunos los casaban por pura diversión, otros para cocinarlos y comerlos tostados, pues decían que sabían delicioso y además eran una fuente de proteínas.

Otros que no se escapaban de la vigilancia inquisidora de los patojos, eran los ronrones, que solían volar como si anduvieran borrachos, siempre chocándose contra las paredes y las cosas, cuando caían así todos atolondrados, los patojos a toda prisa los metían en un frasco, para luego amarrarles una para con un hilo y dejarlos volar, cual si fueran helicópteros haciendo círculos. Sé que mas de alguien juzgara estos juegos de los patojos, pero la verdad no lo hacen por maldad. Siendo los zompopos de mayo parte del invierno chapín, no es de extrañar que al igual que la lluvia los patojos lo suelan disfrutar.
Oxwell L’bu Copyright ©2012

martes, 10 de enero de 2012

***Por Esa Benditas Calles***

***Por Esa Benditas Calles***
Una callada quietud invade mi alma,
un remansó de recuerdos navegan
en mi corazón…

... Siento los aromas de mi infancia,
los perfume de mi juventud
y despierta en mi ese inquietud.

En momentos así duele la distancia,
el tiempo se convierte en verdugo
y la nostalgia es un dulce veneno.

La melancolía es compañía
recurrente en el presente,
que es como humo que se escapa.

Aun sabiendo que se nada contra
la corriente…
El corazón y la mente toman el riesgo.

Porque quieren llegar a la fuente
de ese caudal para quedarse,
en ese manantial de recuerdos.

Entonces las memorias empiezan
a fabricar espejismos…
Y de repente te vez en aquel lugar.

En esas benditas calles,
donde jugaste de pequeño,
en aquel inmenso parque de recreo.

Vez esas caritas sucias de felicidad,
con pantaloncitos cortos
y las rodillas reventadas de alegría.

Llega a tal punto la nostalgia y el anhelo,
que uno daría la vida por volver.
a esas a aquel lugar…

Volver a estrechar las manos,
de aquellos que fueron tus cómplices,
de travesuras y enredos.

Volverse a revolcar en el polvo
de esos campos cubiertos de alegría,
donde los sueños daban sus primeros pasos.

Sumergido en la nostalgia llegar a ese
preciso instante, cuando el amor
se cruzo en tu camino.

Distrajo tu atención y te diste
un tropezón que te hizo
tocar el cielo….

Porque esa primera ilusión,
provoco estragos en tu corazón,
que por momentos sigue siendo una obsesión.

Te basta con cerrar los ojos para ver
su sonrisa angelical iluminando
tu horizonte…

Te vez solo en la tu habitación,
ensayándote de poeta o cantor,
porque a tu puerta ha tocado el amor.

Con ese sabor dulce en la boca,
que atrae bellos recuerdos,
como abejas al panal.

Vez nuevamente a tus amigos,
reunidos en la cuadra,
para hacer fiesta en un día normal.

Cierras los ojos nuevamente y abres
de par en par las puertas del corazón,
para volver a sentir esa emoción.

De verte en esas calles donde caminando,
descubriste el camino que conduce
al cielo…

Entonces te das cuenta que esas realidades,
siguen gravitando en otra dimensión,
a la que es capaz de alcanzar el corazón.

Escuchas la música de tu juventud
y por un momento mágico,
vuelves a caminar por esas calles.
Oxwell L’bu Copyright ©2012

sábado, 19 de noviembre de 2011

"El Velorio"

“El Velorio”

San Baltasar Que los patojos no se vayan a enviciar.
San Gregorio Que no se nos acabe el velorio.
San Pepián Que pasan rapidito el cafecito con el pan.
... San Pirrir Que los benditos chistes nos hagan reír.
San Teofilito Que den pollito.
Santa Salome Que pasen rapidito el consomé.
San Perolo
San Perolito Que den piquete pa’ que no cale el friito.

Ave María Purísima…Y por las almas del purgatorio, aquí acabamos el rezo,
Porque ya se me acabo el repertorio.

¿Cómo le va don Tin? Pues allí fregado, pero contento uste y eso hasta que me lleve esa que anda como leona, la pelona. Bueno Don Checo, lo dejo porque llevo prisa…Así que Don Tin se fue derechito para su casa y puntual como siempre, esta vez se retrasó, pues en su camino a una dama misteriosa se encontró; ya hacía algún tiempo lo había cortejado, pero el viejo condenado, le era escurridizo, pero llego el día en que la vida quiso, que se la encontrara frente a frente. Ella de reojo lo miro, el se estremeció, ella sigilosa como un gato se acercó, de un beso, la vida le arrebato. Fue un patojo, el que tirado en la banqueta lo encontró, aun tibio y con los ojos abiertos, como si fuera un tecolote y una expresión de quien ya no aguanta las ganas de ir al sanitario. Al principio se asusto, pero finalmente decidió, salir corriendo como gallito de pelea a avisar… Pronto llegaron los curiosos al lugar, antes que cualquier autoridad, entre la muchedumbre alguien lo identifico yen ese justo momento llego la autoridad, levantó un acta, sin levantar el cuerpo…Fueron los bomberos, los que finalmente se lo llevaron a la morgue del hospital.

En la morgue el médico facultativo, luego de practicar la necropsia de ley y tomarle prestados, alguno que otro órgano de su cuerpo, para que los estudiantes dejaran de imaginar lo que no podían mirar… Levantaría el acta de defunción, la cual firmaría con la mejor intensión. Mientras en la casa doña Chanita, ella lo esperaba con las champurradas tostadas y el cafecito, estilo agua de calcetín, porque así le gustaba a Don Tin. El café se enfriaba, ella lo esperaba, cuando de repente vio a una mariposa negra sobre volar la mesa y posarse en el lugar de su esposo, ¡Ave María purísima! ¡Cristo Rey! ¡Imagen consagrada! que el señor me agarré confesada; que alguien se murió, a su hijo, le aseguraba… Ella seguía los frijolitos recalentando, extrañada que su marido no regresara, cuando alguien a la puerta llamo, ella presurosa abrió un patojo en tono alucinante y delirante, la noticia le dio y le dijo: doña Chanita, Don Tin ya los colgó los tenis, pero ella no comprendió. Le digo que Don Tin ya se pasmo, ya se murió… ¡Hay patojo! No me venga con esas bromas, si Don Tin goza de buena salud, todos los días le doy su atolito de masa. No, en serio doña Chanita, lo encontraron en una banqueta, no tan lejos, con los ojos como tecolote y todo tieso. Ella sintió que el mundo se le vino encima, en eso llegaron otros vecinos a preguntar, para cerciorarse de que era cierto, de que Don Tin ya había muerto…Ella se sintió desmallar, menos mal doña Remedios llevaba su agüita de ruda, para resucitarla. En cuanto se recupero, dos vecinas se ofrecieron para ir al hospital y preguntar. Al ajustón pagaron taxi y de la emergencia, las refirieron a la morgue y allí bajito se dirigió al sótano del hospital. Aparte de tener que identificar a su marido, que yacía pálido como un hueso y remendado como un costal, tenía que pagar, si el cuerpo se quería llevar. Ya los buitres de las funerarias merodeaban el negocio. Empeñó hasta lo que no tenia y presto hasta donde no debía, pero, su marido tendría una cristiana sepultura. Al entregarle el cuerpo, junto con el acta, ella la leyó, pero no entendió, entonces al médico le pregunto, el cual con su firma atestiguo, qué el susodicho fue afortunado, pues de un ataque al corazón fue que pataleo.

En la cuadra, los vecinos se organizaron, para colaborar para el entierro. Los patojos salieron de puerta en puerta a pedir colaboración, los vecinos más allegados desocuparon la sala y dos habitaciones, que servirían como capilla ardiente, don Chepe el de la tienda, dono un canasto de pan y bolsas de café,
Otros cortaron flores de sus jardines, otros más se fueron a comprar agua ardiente, otros las barajas y los dados, el bohemio afinando su guitarra, doña Remedios la mas religiosa de la cuadra preparo su novenario y su rosario, otras señoras preparaban el café y los panitos con frijoles. Algunos parientes lejanos que nadie conocía, los cuales eran lejanos mas no por la distancia, sino por la indiferencia, también prepararon sus trajes negros, para irle a dar el pésame a los deudos y ver si de paso saldaban viejas deudas.

A don Tin lo vistieron con su traje de domingo, el cual fue el mismo que uso cuando se caso, pero al parecer el maldito traje se encogió… Doña Chanita apesara y endeudada por momentos pensaba que todo aquello no era más que una pesadilla y que pronto despertaría. No tardo en llegar el padre Tono para darle la extredicima unción, pues pensaba que Don Tin estaba enfermo, hasta que se percato que ya iba camino al cementerio. Don Apolinar sería el encargado de hacer a los demás carcajear, cuando sus chistes se pusiera a contar; Don Roque seria quien pondría a los patojos a temblar, pues él era “el cuentero”

Al ajustón y adquiriendo una que otra deuda, los sepultureros de la funeraria, trasladaron el cuerpo de Don Tin a la casa donde vivió por casi 20 años y entre los vecinos que un día le dieron la bienvenida, hoy le darían despedida, en un ambiente familiar, triste pero bullanguero y donde se aparece uno que otro extraño brindando por el muerto, pues uno al año no hace daño…donde se reza y se llora por el difunto, pero también se reviven sus memorias, se cuentan historias, se dicen chistes que provocan carcajadas, se juega y se apuesta lo que no se tiene, pero sobre todo, se demuestra que el gozo de la vida continua mas allá de la muerte, porque al fin y al cabo la vida es un carnaval.

Ave María Purísima… San Palomo ruega por él, San Clabiaso que me pasen otro baso, Santa Chimuela yo bailo la próxima con la abuela, San Victorio que no se acabe nunca este velorio…

Oxwell L’bu Copyright ©2011
Imagen: Internet

sábado, 12 de noviembre de 2011

"Los Guardianes Del Poste"

“Los Guardianes Del Poste”
(Esquinando)
Cada día cual si fueran mercancía de pacotilla, asistían puntuales a la cita con su destino; un destino que les era esquivo y escurridizo, que muchas veces les tiro al piso la moral frente a todos, haciéndoles pasar frustraciones y no en pocas ocasiones humillaciones…

En grupo hasta el más tímido era atrevido y valentón, pero igual no faltaba quien se quis ...iera pasar de cabron. Un cuarto antes de las seis, uno a uno se iban sumando en aquel mismo lugar, en el que día a día, se reunían sin hacer ningún daño a terceros… En el que año tras año el tiempo les parecía un viejo ermitaño al que se les antojaba de vez en vez sobornar. Entre bromas, chistes subidos de tono y uno que otro piropo, veían a las chicas pasar, que se ensayaban a caminar con zapatos altos y al verlos apresuraban el paso y en su nerviosismo tropezaban. El desfile de las musas empezaba a partir de las seis luego de la jornada de trabajo, justo cuando el cielo se empezaba a bordar de estrellas, las flores dejaban sentir sus perfumes y dejaba sentir ese frio sabroso, que provoca que se antoje un café.

Pero antes de aquellas reuniones informales, los muchachos ya habían cumplido con su jornada; llegaban presurosos y se bañaban a puro guacalaso, si aun no había llegado el agua. Luego se empinaban el café que acompañaba a aquellas deliciosas chapurradas, un plato de frijoles volteados y platanitos. Poco después presurosos se despedían y cuando llegaba el papa y preguntaba por ellos, la mama replicaba: -Ese pata de chucho solo tramo y a la esquina se largo, si solo aplanando calles vive, puro guardián del poste parece, como si selo fueran a robar…En aquellas reuniones no faltaba el bohemio que cantaba a capela, el que repetía los dichos y diretes de la abuela y las cosas que no aprendió en la escuela. Y allí es quineando chuleaban a las patojas, que alguna veces los esquivaban y otras veces se mordían los labios para no reírse ante sus ocurrencias.

Para muchos aquellos muchachos, no eran más que los vagos de la esquina, alzados sin oficio, ni beneficio…Pero ellos tomaban esos comentarios gratuitos como parte de la propina, porque el pago verdadero lo constituirían esos recuerdos duraderos que los acompañarían el resto de sus vidas. Ya que cada vez que una de aquellas doncellas les sonreía, una estrellase caía y se posaba en su mirada y más de una vez así empezó una historia de amor.
Oxwell L’bu Copyright ©2011

martes, 8 de noviembre de 2011

***Los Shucos***

***Los Shucos***
¿A quién? Al pasar cerca
de uno de esos puestos,
no se le ha antojado un shuco,
aun que no ande antojado.
 
Al pasar los patojos uno
a uno empiezan a contar,
hasta el último centavo,
para ver si consiguen ajustar.

Mientras las tripas les empiezan
a tronar…
De len en len logran pagar,
dos shucos que se van a compartir.

Esperando que el pan a las brazas
se ponga tostadito…
Se preguntan cómo le harán para
que dos shucos alcancen para seis.

Pues compartir dos shucos y una Tiki
es como pedirle a una piedra
que empiece a parir…
O una tortuga que empiece a competir.

El pan está listo, doradito y tostadito,
los patojos con ojos saltarines,
ven como el guacamol se escurre
por el pan.

Luego le agregan el repollo
y los patojos como pimpollos,
se ponen a saltar como que
la lotería acabaran de ganar.

Es que ya no se pueden aguantar,
pero tiene que esperar a que le
agreguen la salchicha, mayonesa,
mostaza y salsa de tomate.

Mientras los patojos juegan,
el piedra, papel o tijera,
aun que al final no resuelven
nada porque hay empate.

Aun no saben ¿Quién?
La primera mordida le dará…
En eso paso por la acera,
moviendo las caderas.

La chiquilla de ojos hermosos,
de sonrisa coqueta,
que todos quieren conquistar.

Los seis la invitan a probar
y uno de los shucos tendrán
que sacrificar…

Ella se los agrádese y se empieza
de forma graciosa a alejar…
Mientras ellos se empiezan a pelear,

Por el único shuco que les queda,
que es seguro no les va a alcanzar,
vean lo que hacen los patojos,
cuando a una niña quieren enamorar.
Oxwell L’bu Copyright ©2011

Imagen: Internet

domingo, 23 de octubre de 2011

***Canela Fina**

***Canela Fina**
El Papa:
No te fijes en él,
que es pegajoso como
la miel.
...
La madre:
Ese es más empalagoso
que un pastel…
No te fijes en ese aborto
del infierno…
¡Ay! No lo soportaría
como yerno.

La abuela:
No hace falta ir a la escuela,
para estudiar psicología,
luego, luego se ve que ese
joven es peor que una ladilla.

El Hermano:
Qué bueno puede haber
en ese desastre…
A ese roto no lo remienda
ni un buen sastre.

Don Chepe el de la tienda:
Ese patojo no es de fiar,
que si una se descuida
le quita el calzoncillo,
sin tocar el pantalón.

Doña Conchita:
Árbol que nace con las
raíces fuera de la tierra,
aunque se marchite,
nunca asienta cabeza.

Una amiga:
¡Guapo! Ni que hablar,
que si no lo quieres.
aquí en este rinconcito
hay lugar.

La rival:
Qué más quiere ese pavorreal,
si ha ese instinto animal,
esta hembra lo va a domar.

La señora de las tortillas:
Tan tierno el maíz
y ya se pudrió…
Sera que el sentimiento
se le murió.

El susodicho en cuestión:
Frente al paredón me lanzan,
sus letanías y maldiciones,
Pero es pura envidia de
esos mamones…
Y las puritanas se quedan
hablando y con las ganas.

La susodicha enamorada:
Sera canela fina y todo lo demás…
Y no hablo por capricho es que
ese susodicho es el dueño
de mi corazón.
Oxwell L’bu Copyright © 2011

Imagen: Internet

viernes, 16 de septiembre de 2011

“Al Compas De Un Redoblante”

“Al Compas De Un Redoblante”
(Crónica de una Celebración)
Al compas de un redoblante, los patojos se llevan el mundo por delante; pues cuando empiezan a ensayar quien los consigue soportar…Como acólitos a misa, se le veía correr a toda prisa, al punto de reunión, donde por pura afición, se ponían a marchar, siguiendo las instrucciones de alguien que se ensaya de sargento, de un regimiento sin cuartel.

Como cada año, empezando agosto, desafiando la lluvia y el sol, niños, jóvenes y alguno que otro adulto, dejaban otras actividades, para compenetrarse en cuerpo y alma para la celebración, del día de independencia. Como reza el dicho que decía la abuela: “De chafarote, cura y loco todos tenemos un poco… “Esto en referencia al fervor que nuestran los chapines durante la conmemoración de la Semana Santa, el civismo y gallardía mostrado durante el mes patrio y ese toque de locura que disipa la amargura en la vida de los chapines con sus ocurrencias y esa manía de a todo sacarle chiste. En un país que desde tiempos inmemoriales, los que llegaban a ocupar puestos importantes se proclamaban generales; donde los billetes que circulan están tapizados por figuras de militares… En un país que ha sido gobernado por la bota militar, que más se podía esperar, que incluso los más chirises se les viera con botes improvisando un tambor y con palos de escoba por fusil, desfilando alineados en las calles de los barios y colonias. Por lo que era de esperar que al llegar a la escuelita todo ese patriotismo se llegara a acentuar; no solo en los ensayos previo a los desfiles que se diseminaban a lo largo y ancho del país, en aldeas, pueblos, cabeceras departamentales, barrios, colonias y en el mismo centro de la ciudad capital. Pero aquellos preparativos, no se resumían solo en prepararse para el desfile, ya que también se organizaban certámenes de poesía, arte y canto, tanto en las escuelas como por diferentes organizaciones, que buscaban darle cause a ese sentimiento y pensamiento cívico, donde se expresaba el amor hacia tierra que los vio nacer.

A diario se veía marchando en las calles a los patojos, con una entrega y dedicación, que despertaba admiración y sorpresa ver los campos de juego vacios, pues los que no estaban marchando, estaban alentando y en el caso de los jóvenes tratando de verle las piernas a las batonistas, cuya belleza le ponía un toque especial a los desfiles. Pero aquel preámbulo previo al desfile del 15 de septiembre algunos lo sufrían, principalmente por el tráfico que provocaban y pum,pum, pum que invadía, cual si fuera una plaga a los oídos de los que tenían el infortunio de vivir en las proximidades de escuelas, colegios e institutos.

Mas lo cierto es que al compas de un redoblante, los estudiantes ponían el corazón por delante al ver as u bandera ondeando al ritmo del viento que al rostro era una caricia, que al llegar a la garganta recitaba versos de ¡Salve! ¡Salve! Guatemala Inmortal.
Oxwell L’bu Copyright © 2011
Foto: Fredy Solares