sábado, 6 de abril de 2019

Esas cosas que hacía el padre Antonio

“Esas cosas que hacia el Padre Antonio”
Se le veía colgado de los ruleteros,  caminando a altas horas de la noche buscando una dirección para llevar la estrema unción a un enfermo o la sagrada comunión. Inclusive se le vio trabajando junto a los albañiles subido en un andamio durante la construcción de la iglesia.

Bien se podría escribir un libro, solo de anécdotas de esta santo varón, que vivió y se desvivió por esa obra que Dios le encomendó.  El padre nunca dudó en arremangarse la sotana y poner las manos en obra, en todo lo que era necesario, para llevar a cabo su misión. Nunca dudó en abrirle las puertas de su casa a los necesitados que reiteradas veces se instalaron en su morada.  Nunca tuvo vehículo alguno o posiciones, porque todo cuanto tenía en su haber, lo invertía en ese templo que el siempre soñó para la colonia.

Entre algunas de la anécdotas que vienen a mi memoria,  les puedo compartir las siguientes: fue por su iniciativa, que se formó el primer grupo de acólitos y el puso de su haber para mandar a confeccionar, la tradicional indumentaria. Fue por su iniciativa que hoy por las calles de la colonia, durante la cuaresma y Semana Santa se pasean esparciendo su bendición, dos de los cortejos procesionales más celebrados, como lo son, el cortejo prosecional de Jesús del Sacrificio y  el de Jesús Resucitado patrono de la colonia, que sale el domingo de resurrección.

Hoy ambas se celebran a lo grande, pero sus inicios, fueron de forma muy sencilla y modesta, pero contaron con la decidida entrega y entucismo del padre Antonio. Por ejemplo la primera anda, que se usó de para sacar en procesión a Jesús del Sacrificio, era un anda muy pesada, dado que la misma provenía de uno de los pasos de la iglesia del Calvario (Los cueles se llevan sobre ruedas) y al no contar, con una imagen de la virgen Dolorosa, se modificó una imagen existente de la Inmaculada. Para esas primeras procesiones el padre contó con la decidida participación del grupo Scouts 51, así como de los bomberos voluntarios, que ponían una de sus ambulancias al frente para ir anunciando con la sirenas el paso de la procesión , así como también por los grupos de cristianos comprometidos de la parroquia. Para la procesión de Jesús Resucitado la historia no era tan diferente, ante la falta de recursos, el padre Antonio literalmente hacía milagros para conseguirlos.

Hay tantas cosas que hizo el padre Antonio, que como lo repito podría escribirse un libro, estas son apenas las memorias de un niño, de un adolescente, en aquel entonces que tuvo la bendición de caminar junto a un santo,
Oxwel L’bu copyrights 2019

domingo, 17 de marzo de 2019

“Esas cosas que nos hicieron los días”

“Esa cosas que nos hicieron los días...”
En aquellos tiempo, nada que ver, con un niño aburrido o no saber que hacer una tarde de domingo, porque cada momento era significativo y emotivo.

No, no teníamos tablets, ni computadoras y menos un celular o vide games, esas cosas eran fantasía que veíamos en las series de televisión, como los Jetson’s o en las películas de Star Wars. No era ser rico o pobre, no era el tener juguetes  o carecer de ellos, era cosa de imaginación, de buscar sana diversión y de tener alegría en el corazón.

Pues en verdad, la alegria no la venden en las tiendas, ni los amigos verdaderos están de venta. No diré que aquellos tiempos eran mejores, pero si, que tenían su encanto. Vea usted, nosotros con desechos nos construíamos una patineta, una pelota, espadas para jugar del Zorro etc.  y no era solo hacer el juguete, era la emoción de buscar las piezas, entre todos los de la cuadra, para construirlo y diseñarlo entre todos y luego pasar horas y horas compartiendo el juguete construido.

Por eso no todo es polvo que se lleva el viento, pues hay cosas que se quedan en el corazón y esas son las cosas compartidas, son las sonrisas y carcajadas cuando a prueba y error, poníamos a prueba esos juguetes. No cabe duda que el poner a trabajar la imaginación, trae gozo al corazón.
Oxwell L’bu copyrights 2019

viernes, 15 de marzo de 2019

Instituto 1ero. de Julio








“Instituto 1ero. de Julio”
(Una reseña histórica)

Corrían los años 70’s con toda la agitación social en el mundo, el movimiento jipi en los Estados Unidos ante la guerra de Vietnam que parecía no tener un fin; en Guatemala el resurgimiento del movimiento guerrillero a nivel urbano y después del gobierno civil del Licenciado Julio Cesar Méndez Montenegro se sucedían uno tras otro los gobiernos militares. A principios de los años 70’s la Colonia estaba poblada casi en su totalidad, pero aun permanecían sitios baldíos que nadie sabía para que estaban reservados.

Los patojos como siempre hacían su campo de juego de cualquier lugar donde hubiera vegetación y amplitud para correr y saltar, en todos estos lugares se les miraba jugando a excepción de uno, el que estaba localizado en la 8 avenida y 18 calles, bajando rumbo a uno de los lugares particulares de la Colonia, la llamada Isla. El lugar era sumamente grande y en sus alrededores crecía la llamada flor de muerdo que hacía que el lugar a la distancia se mirara como si tuviera una alfombra amarilla y verde. La gente decía que en el pasado este lugar había sido un cementerio y por eso abundaba este tipo de flor, además se contaban tantos mitos y leyendas que los patojos hasta en plena luz del día evitaban el lugar.

A principios de 1972 se empezaron a remover las tierras, mucha gente esperaba que al paso de los tractores fueran apareciendo huesos humanos y cosas así, mas tal cosa hasta donde se sabe no se dio. Poco a poco aquella construcción fue tomando forma antela vista de los patojos y los vecinos, ya para finales del año 1973 las aulas y los salones de usos múltiples estaban terminados, luego se coloco una malla metálica en todo el perímetro de lo que tiempo después llegaría a ser el Instituto experimental de educación básica “Simón Bolívar” en jornada matutina y el instituto 1ero. de Julio en jornada vespertina.

Para el ciclo escolar de 1974 se inauguro el instituto, y tanto el primer director, como sus docentes, se propusieron el impartir una educación de calidad así como el de formar a aquellas primeras generaciones de estudiantes que daría al instituto sus singulares características y un legado que con los años han continuado los nuevos generaciones. Se recuerdan las destacadas participaciones, del instituto, en el programa “Talentos y Puntos” transmitido en canal 11.

Con el paso de los años al instituto se le han ido haciendo algunas remodelaciones, por ejemplo en sus inicios la fachada del instituto se caracterizaba por el color azul en sus paredes, la malla metálica fue sustituida por un paredón de block que rodea el perímetro del instituto.

El instituto siempre tuvo destacadas participaciones, en los desfiles del 15 de septiembre, día de la independencia, tanto en la Colonia, como en el centro de la capital, sus bellas batonistas, siempre fueron motivo de admiración. Por otra parte se recuerdan las múltiples actividades, que organizaba, el entusiasta profesor Abel, principalmente las subidas al volcán.
Oxwell L’bu copyrights 2019

jueves, 14 de marzo de 2019

“Cuando La Niña se quedaba con la pelota”

“Cuando la niña se quedaba con la pelota”
Doña Carlota, doña Carlota, por favor nos alcanza la pelota...-Parojos condenados, dejen de treparse en los tejados, váyanse al campo a potranquear, porque la próxima vez, la pelota les voy a pinchar...

Y todos los días era la misma cantaleta y cuando estaban de vacaciones, era peor, pues era amaneciendo y los patojos ya jugando y anochecía y parecía que no se cansaban. Las calles y los callejones eran su campo de recreo, un recreo que se solía eternizar.

Siempre juraban que se irían a jugar al campo, pero es que los callejones tenían su encanto y allí estaban pateando la pelota, hasta que esta se trababa en el tejado o quebraban un vidrio y todos salían corriendo, como si los vecinos no supieran, quiene estaban jugando.

Pero cuando la pelota, caía en las manos de una niña, está a veces no la solía devolver y salía corrriendo con la misma hasta su casa y ni con ruegos, ni letanías la devolvía. Otras veces con ella se aprendía  una nueva forma de jugar y algunas otras pocas veces se hacía integrante del equipo y entonces el juego giraba en torno a ella.
Oxwell L’bu copyrights 2019

miércoles, 6 de marzo de 2019

“Aquellos torneos de basketball en la Colonia”

“Aquellos torneos de basketball en la Colonia”
Se jugaba con gana y coraje, pero sobre todo era una oportunidad para reafirmar la amistad...

En aquellos torneos de basketball en la Colonia, se veía la garra y la entrega, nunca faltaba quien, llegara con el musicon, para ambientar la ocasión. Y así al ritmo de música de Queen, The police, Village People y sin faltar la música salsa, se disputaban los encuentros, donde las flores de la colonia con su belleza, animaban a los jugadores.

Aquella era una oportunidad para reunirse en un ambiente sano, donde la juventud compartía. Los encuentros se solían realizarse, en las canchas de basketball que están en la parte de atrás del mercado y donde también estaba, la estación de los autobuses de la empresa EGA.

Para asistir, no se requería de invitación, era algo así, como en los repasos, que corrían de voz en voz y cuando mirabas era una multitud de jóvenes y buscando la ocacion para pasarla bien y hacer deporte. De aquellos equipos surgieron incluso jugadores para la selección, pues jugaban poniendo el corazón.

Algunos años después, cuando tuve la oportunidad de ver al trío mágico, conformado por Michael Jordan, Pipen y Rotman, evoqué aquellos encuentros de la Colonia, donde quizás la diferencia, era que estaba la televisión y una fuerte inversión respaldándolos.
Oxwell L’bu copyrights 2019

viernes, 8 de febrero de 2019

***Ese paraíso de mi infancia***

***Ese paraíso de mi infancia***
Si pudiera comprarme un boleto
al pasado, si el Ángel que custodia
la muralla del tiempo,
se dejará sobornar,
volvería a ese paraíso
de mi infancia.

Pero el tiempo no extiende
visas por razones humanitarias,
ni entiende de nostalgias;
pero sino habré la puerta,
tampoco puede evitar,
que las ganas, se cuelen
por la ventana.

Quiero mudarme de nuevo
a ese barrio donde la alegría,
todos los días amanecía;
callejones que eran campos
de juego, de legiones de niños,
con pocos juguetes,
pero muchos amigos.

Quisiera regresar a esa
escuelita, que le puso freno
y aceleró mis primeros versos,
por eso de la ortografía;
quisiera volver a encontrarme
a Bandido y a toda la tribu,
para jugar al salir de la escuela,
una chamusca.

Allí donde nacieron esas
primeras historias que escribí
y nadie leyó...
Allí donde me ilusione
y la chica jamás se enteró.

Allí me excomulgo
la inteligencia, pero nunca
me falto imaginación;
allí se aceleró mi corazón
y conocí también la decepción.

En ese lugar, paraíso
de mi infancia y jardín
de mis primaveras,
donde mi generación,
dejo una huella profunda
en el camino.

Ah mi generación con
veintiunos en la billetera,
pero sin pisto,
generación que soñó
con los ojos abiertos
y por eso supo donde,
aterrizaron esos sueños.

La colonia y su calle amores,
su bulevar de las nostalgias
y ese desfile de bellas flores,
vestidas de colegiales,
todas las mañanas.

La colonia que en su momento
fue todo nuestro mundo,
el lugar donde jugamos,
donde peleamos y donde
también nos enamoramos.

Si pudiera bilocarme,
una parte de mí
viviría allí...
Allí donde se escribió
mi historia, callejones
de casitas iguales,
donde están mis más
bellas memorias.
Oxwell L’bu copyrights 2019

sábado, 2 de febrero de 2019

“La colonia sus aparecidos y demonios”

“La colonia, sus aparecidos y demonios”
Cuentan los pioneros, que algunos sitios , donde se instaló la colonia, eran parte de un cementerio y es por eso, que en lugares, como el lote donde se construyó posteriormente, el instituto Primero de Julio (Jornada vespertina) / Instituto Simon Bolivar Guatemala(jornada matutina) crecía la llamada flor de muerto y por las noches se decía, que se escuchaban voces de lamento y más de una vez se vieron cosas extrañas.

La colonia, como casi en toda Guatemala, sus calles están impregnadas de mitos y leyendas, cuyas historias pasan de generación en generación, por medio de la tradición oral.

La colonia 1ero de Julio, en sus más de cincuenta años de existencia, a sabido escribir su propia historia y en ella lleva cincunscritas sus leyendas, como una de las primeras “Taconcitos” cuya historia se remonta a inicios de la colonia, cuando una niña queda deambulando en las calles, dado que la madre la deja abandonada, hasta el día de hoy algunos vecinos dicen escuchar los pasos de los tacones, por las calles, principalmente en el área de la bomba de agua. Otras son los de los aparecidos, que al quedar sin tumbas, por la construcción del instituto deambulan por los callejones de la Isla o una de la que más conmovió a los vecinos, el de la enfermera que degollando a sus propios hijos les quito la vida y sus almas en pena aún piden auxilio en los callejones de la sexta avenida, entre 16 y 17 calles.

Las apariciones de La Llorona también han sido recurrentes, en diferentes épocas y lugares a lo largo y ancho de la Colonia. Hay algunos que cuentan haber visto a demonios en los barrancos( dado que la Colonia está rodeada de los mismos, con una pequeña entrada y salida de unos 200 metros) por eso es como una península incrustada en plena área metropolitana. Dichos barrancos fueron los lugares predilectos para jugar y aventurar de los patojos de las primeras generaciones, pero al caer la noche los demonios se hacías presentes y la única razón por la que no conseguían entrar a las calles y casas, es por hay angles que se dicen, custodian todo el perímetro de la misma. La colonia tiene una infinidad de historias y leyendas, pero contar la mayoría a su cabalidad implicaría más que un libro.
Oxwell L’ bu copyrights 2019
Fotografía cortesía de: Guate Terro Rfc
#LeyendasdeGuatemala