jueves, 14 de marzo de 2019

“Cuando La Niña se quedaba con la pelota”

“Cuando la niña se quedaba con la pelota”
Doña Carlota, doña Carlota, por favor nos alcanza la pelota...-Parojos condenados, dejen de treparse en los tejados, váyanse al campo a potranquear, porque la próxima vez, la pelota les voy a pinchar...

Y todos los días era la misma cantaleta y cuando estaban de vacaciones, era peor, pues era amaneciendo y los patojos ya jugando y anochecía y parecía que no se cansaban. Las calles y los callejones eran su campo de recreo, un recreo que se solía eternizar.

Siempre juraban que se irían a jugar al campo, pero es que los callejones tenían su encanto y allí estaban pateando la pelota, hasta que esta se trababa en el tejado o quebraban un vidrio y todos salían corriendo, como si los vecinos no supieran, quiene estaban jugando.

Pero cuando la pelota, caía en las manos de una niña, está a veces no la solía devolver y salía corrriendo con la misma hasta su casa y ni con ruegos, ni letanías la devolvía. Otras veces con ella se aprendía  una nueva forma de jugar y algunas otras pocas veces se hacía integrante del equipo y entonces el juego giraba en torno a ella.
Oxwell L’bu copyrights 2019

miércoles, 6 de marzo de 2019

“Aquellos torneos de basketball en la Colonia”

“Aquellos torneos de basketball en la Colonia”
Se jugaba con gana y coraje, pero sobre todo era una oportunidad para reafirmar la amistad...

En aquellos torneos de basketball en la Colonia, se veía la garra y la entrega, nunca faltaba quien, llegara con el musicon, para ambientar la ocasión. Y así al ritmo de música de Queen, The police, Village People y sin faltar la música salsa, se disputaban los encuentros, donde las flores de la colonia con su belleza, animaban a los jugadores.

Aquella era una oportunidad para reunirse en un ambiente sano, donde la juventud compartía. Los encuentros se solían realizarse, en las canchas de basketball que están en la parte de atrás del mercado y donde también estaba, la estación de los autobuses de la empresa EGA.

Para asistir, no se requería de invitación, era algo así, como en los repasos, que corrían de voz en voz y cuando mirabas era una multitud de jóvenes y buscando la ocacion para pasarla bien y hacer deporte. De aquellos equipos surgieron incluso jugadores para la selección, pues jugaban poniendo el corazón.

Algunos años después, cuando tuve la oportunidad de ver al trío mágico, conformado por Michael Jordan, Pipen y Rotman, evoqué aquellos encuentros de la Colonia, donde quizás la diferencia, era que estaba la televisión y una fuerte inversión respaldándolos.
Oxwell L’bu copyrights 2019

viernes, 8 de febrero de 2019

***Ese paraíso de mi infancia***

***Ese paraíso de mi infancia***
Si pudiera comprarme un boleto
al pasado, si el Ángel que custodia
la muralla del tiempo,
se dejará sobornar,
volvería a ese paraíso
de mi infancia.

Pero el tiempo no extiende
visas por razones humanitarias,
ni entiende de nostalgias;
pero sino habré la puerta,
tampoco puede evitar,
que las ganas, se cuelen
por la ventana.

Quiero mudarme de nuevo
a ese barrio donde la alegría,
todos los días amanecía;
callejones que eran campos
de juego, de legiones de niños,
con pocos juguetes,
pero muchos amigos.

Quisiera regresar a esa
escuelita, que le puso freno
y aceleró mis primeros versos,
por eso de la ortografía;
quisiera volver a encontrarme
a Bandido y a toda la tribu,
para jugar al salir de la escuela,
una chamusca.

Allí donde nacieron esas
primeras historias que escribí
y nadie leyó...
Allí donde me ilusione
y la chica jamás se enteró.

Allí me excomulgo
la inteligencia, pero nunca
me falto imaginación;
allí se aceleró mi corazón
y conocí también la decepción.

En ese lugar, paraíso
de mi infancia y jardín
de mis primaveras,
donde mi generación,
dejo una huella profunda
en el camino.

Ah mi generación con
veintiunos en la billetera,
pero sin pisto,
generación que soñó
con los ojos abiertos
y por eso supo donde,
aterrizaron esos sueños.

La colonia y su calle amores,
su bulevar de las nostalgias
y ese desfile de bellas flores,
vestidas de colegiales,
todas las mañanas.

La colonia que en su momento
fue todo nuestro mundo,
el lugar donde jugamos,
donde peleamos y donde
también nos enamoramos.

Si pudiera bilocarme,
una parte de mí
viviría allí...
Allí donde se escribió
mi historia, callejones
de casitas iguales,
donde están mis más
bellas memorias.
Oxwell L’bu copyrights 2019

sábado, 2 de febrero de 2019

“La colonia sus aparecidos y demonios”

“La colonia, sus aparecidos y demonios”
Cuentan los pioneros, que algunos sitios , donde se instaló la colonia, eran parte de un cementerio y es por eso, que en lugares, como el lote donde se construyó posteriormente, el instituto Primero de Julio (Jornada vespertina) / Instituto Simon Bolivar Guatemala(jornada matutina) crecía la llamada flor de muerto y por las noches se decía, que se escuchaban voces de lamento y más de una vez se vieron cosas extrañas.

La colonia, como casi en toda Guatemala, sus calles están impregnadas de mitos y leyendas, cuyas historias pasan de generación en generación, por medio de la tradición oral.

La colonia 1ero de Julio, en sus más de cincuenta años de existencia, a sabido escribir su propia historia y en ella lleva cincunscritas sus leyendas, como una de las primeras “Taconcitos” cuya historia se remonta a inicios de la colonia, cuando una niña queda deambulando en las calles, dado que la madre la deja abandonada, hasta el día de hoy algunos vecinos dicen escuchar los pasos de los tacones, por las calles, principalmente en el área de la bomba de agua. Otras son los de los aparecidos, que al quedar sin tumbas, por la construcción del instituto deambulan por los callejones de la Isla o una de la que más conmovió a los vecinos, el de la enfermera que degollando a sus propios hijos les quito la vida y sus almas en pena aún piden auxilio en los callejones de la sexta avenida, entre 16 y 17 calles.

Las apariciones de La Llorona también han sido recurrentes, en diferentes épocas y lugares a lo largo y ancho de la Colonia. Hay algunos que cuentan haber visto a demonios en los barrancos( dado que la Colonia está rodeada de los mismos, con una pequeña entrada y salida de unos 200 metros) por eso es como una península incrustada en plena área metropolitana. Dichos barrancos fueron los lugares predilectos para jugar y aventurar de los patojos de las primeras generaciones, pero al caer la noche los demonios se hacías presentes y la única razón por la que no conseguían entrar a las calles y casas, es por hay angles que se dicen, custodian todo el perímetro de la misma. La colonia tiene una infinidad de historias y leyendas, pero contar la mayoría a su cabalidad implicaría más que un libro.
Oxwell L’ bu copyrights 2019
Fotografía cortesía de: Guate Terro Rfc
#LeyendasdeGuatemala

domingo, 30 de diciembre de 2018

“Cada primero de enero”

"Cada primero de enero"
Cada quien tienes sus costumbres y rituales de fin de año, todos nos hacemos propósitos y nos planteamos metas, para las cuales muchas veces, no es suficiente el entusiasmo.

Comíamos doce uvas, hechabamos un huevo en un vaso se agua para ver que figura formaba y según la que fuera, era un anunció previsorio de lo que podíamos esperar el año por llegar, algunos usaban ropa interior de determinado color, otros tenían su primera experiencia de amor o su primera borrachera.

Pero invariablemente de lo que se hiciera, el primero de enero, se buscaba cuales eran las películas en cartelera, para ir con los amigos de la cuadra, o era la primera salida con la novia de manita sudada.

Las salas de cine en el centro de la ciudad, se miraban abarrotadas, ir a sextear era parte de esa odisea de recorrer las calles en medio de esa marea de gente buscando entretencion y un poco de emoción. Las mejores películas eran las que se estrenaban cada primero de enero, cuando no existían los VHS, muchos menos los DVD s y menos nexflix y la única forma de ver las películas era ir a una sala de cine. Pero aquello tenía su encanto, no era sólo ver la película era compartir con los amigos o poder besar a la novia quizás con cientos de testigos a ciegas...

A mi atrofiada memoria vienen películas como: Star Wars la cual marcó la niñez  de una generación, Somewhere on time la cual intente ver, cuando el tiempo no importaba y no era un limitante en mi jornada; los  Ghostbusters,  Indiana Jones entre otras.
Lo cierto es que en aquellos años, ir al cine era mas que una costumbre, pues tenía sus encantos.
Oxwell L'but copyright 2017

sábado, 29 de diciembre de 2018

“Desde la cúpula”

“Desde la cúpula”
Así grande, impetuosa pero en el suelo, mordiendo el polvo, sin que se vislumbrara el día en que iba a subir...

Así permaneció la cúpula en el suelo, por algunos meses y no faltaba quien cuestionara al padre Antonio, el cómo iban a subir aquella cúpula a la base previamente construida en lo alto de aquel templo que lentamente iba adquiriendo su apariencia.

Allí en el suelo, algunos patojos la agarraron de resbaladero y no faltó quién se quisiera meter dentro de ella cuando jugaban al escondite, ella como una estrella aterrizará en el suelo, estrella que se desprendió del cielo.

Su color original era azul celeste, pues el padre Antonio quería que fuera como un pedazo de cielo que se a posado en el altar mayor. Su construcción era toda de meta, las bases habían sido traídas y fue ensamblada en el lote baldío, que luego pasó a ser el parqueo y después el colegio parroquial.

Llego el día en que la cúpula con grúas se hizo subir, toda una faena donde el padre Antonio estuvo presente, como si fuera un maestro de obra dirigiendo la obra. Fue a finales del año, unos días antes que terminara 1981 en que por fin la cúpula por primera vez se vio en las alturas del templo.

El padre Antonio muy a su manera lo celebro, con juegos pirotécnicos y haciendo tocar las campanas. Aunque aquella misa de fin de año no se celebró bajo la cúpula por cuestiones de seguridad.

Al llegar el invierno de aquel año, se planteó un nuevo problema, al caer la lluvia, la cúpula servia como resbaladero, esta vez para el agua,  causando un gran caudal, en todas direcciones, el cual inundaba el área. Se plantearon varias soluciones, pero no funsionaron, finalmente se optó por instar vidrios de acrílico cóncavo, para que estos a su vez desaceleran el caudal de agua y lo desviaran en varias direcciones.

En las noches estos vidrios suelen reflejar la luz de las estrellas, causando un efecto en la cúpula, la cual en la distancia se ve como si esta estuviera coronada con un rosario de luces.
Oxwell L’bu copyrights 2018

viernes, 21 de diciembre de 2018

Qué sabes vos...

Que sabes vos...
Que sabes vos, de esas cosas que yo he vivido, de los líos en que me he metido, de reír hasta sentir que te vas a morir...

Y claro que siento nostalgia por ese pasado, que todos los días se acuesta a mi lado y me hace añorar las cosas que viví, déjame contarte.

Al llegar diciembre la mayoría solíamos estar de vacaciones, en la radio sonaban canciones que erizan la piel y uno con tantas ilusiones sin estrenar, todas las noches, cuidando el poste de la esquina, esperaba con impaciencia a la chica que te robaba el sueño y de la que uno tontamente se sentía dueño, porque uno la había visto primero, justo cuando pasó de niña a mujer.

Ah si ese poste de la esquina hablara, es seguro que no podría con tantas emociones y todas esas advocaciones de momentos compartidos con los amigos.

El aroma ponche y a tamal se sentía salir de las casas y se mezclaba con el de la pólvora, por los cielos volaban los canchinflines y tronaban los cohetillos y en todos había una sensación a celebración que se sentía en el corazón.

El 24 la celebración se intensificaba, las puertas de todas las casas estaba habierta y no faltaba quien te invitara a compartir el tamal...Ese día los que podían solían ponerse el extremo de navidad a eso de las seis y salían a chilerear, lo que se acababan de estrenar, pero a veces la presunción duraba poco, pues como si fuera un moco, un canchinflin se pegaba a la ropa, estropeando el estreno y para evitar el enfado de los padres los patojos y muchachos se pasaban el resto de la noche cubriendo la quemada con un suéter si era en la camisa o si era el pantalón ocultándolo como se pudiera.

No faltaban los que se despedían y despedían de la novia una y otra vez, faltando un cuarto para las doce empezaban el ritual de despedida, la novia reteniéndolos y ellos sin quererse ir; pero faltando cinco minutos zampaban la carrera evadiendo los cohetillos y los mentados canchinflines que más de una vez terminaban aterrizando en la ropa.
Oxwell L’bu copyrights 2018